En el Parque Bolívar de Santa Marta es fácil encontrar a viejas glorias del fútbol colombiano, que se reúnen a cotejar sobre la actualidad local y del tema que por estos días hace parte fundamental de su agenda: los partidos que se adelantan en el Mundial Brasil 2014.
Entre ellos se encuentra Maximiliano Robles Maduro, quien nació hace 66 años en el barrio San Martín, muy cerca del mar, y de una playa en la que empezó a patear y tapar las pelotas que en improvisados partidos jugaba con sus amigos.
Este exarquero del Unión Magdalena, Deportes Tolima y Atlético Bucaramanga, hoy está en silla de ruedas por quebrantos físicos que lo imposibilitan para lanzarse de palo a palo como lo hacía en sus años de portero.
Desde muy niño empezó a jugar fútbol, y desde entonces inició su pasión por este deporte, el más afamado del mundo. "Yo soy hijo de una familia pescadora, así que me crié mucho en la playa, allí jugaba mucho y los técnicos empezaron a verme y me fueron llevando hasta que llegué a Selección Magdalena, en las primeras categorías de menores, categoría infantil y juvenil", afirmó Robles Maduro. Habla del departamento del Magdalena y lo hace con un profundo respeto, pues fue aquí donde aprendió a ser guardameta de sus sueños, como el que tuvo alguna vez de ser arquero en el fútbol profesional, "a la edad de 11 años, yo me fui mostrando y siempre jugaba con los grandes, me hice conocer y empecé a jugar en muchos equipos de los barrios, con algunos tuve la oportunidad de representar al departamento del Magdalena en competencias nacionales", aseguró.
Empezó su carrera deportiva en la década de los 70, un tiempo después de que su equipo del alma: el 'Ciclón Bananero', se coronara campeón por primera y única vez, en 1968. "En el Unión duré 9 años, un año en el Bucaramanga y otro año en el Tolima", afirma y además recuerda la época en la que el equipo azulgrana vivía otros tiempos, "para entonces, eran muy pocos los extranjeros en el Unión, había más jugadores samarios y de calidad, que les dolía el fútbol del Magdalena, que sentíamos la camiseta y éramos respetados en cualquier ciudad a la que íbamos y hacíamos respetar los colores del departamento", aseveró.
"Siempre me gustó la posición de arquero, y yo admiraba mucho a Salimita Tizera, que jugaba en el Quindío y miraba las tiradas espectaculares de él, y yo decía que quería ser como él, y lo logré, llegué al fútbol profesional colombiano, sin tener entrenador de arquero", recuerda.
Y cada vez que viaja al pasado para desempolvar los recuerdos de aquella época, su mirada se torna lejana y con voz tranquila comenta: "tuve muchos compañeros a los cuales aprecié y que me apreciaron a mí; a todos los Palacios, a Justo Palacios y en especial al maestro Alfredo Arango, que nos dio identidad al fútbol del Magdalena, y mundialmente al 'Pibe' Valderrama que nos ha dado representatividad al barrio Pescaíto".
Maximiliano no se levanta con el canto de los gallos, sino con los gritos de gol que a su ventana llegan desde temprano, "me gusta tanto el fútbol que vivo al lado de la Cancha La Castellana", explicó.
Y en ese firmamento terrenal ha visto pasar a varias estrellas que él mismo enumera, "Eduardo Emilio Vilarete, Eduardo Retad, Oswaldo Calero, Carlos 'El Pibe' Valderrama, Aldo Leao Ramírez, David Ferreira, y no menciono a Falcao porque él se hizo por fuera, pero quiere mucho al departamento y a su ciudad, y aunque no haya pasado por Pescaíto, también es un grande".
"En Pescaíto sentimos fútbol todos los días, donde usted levante una piedra sale un jugador de fútbol, y yo creo que eso es lo que nos ha sacado adelante; desde que son las seis de la mañana, La Castellana se abre, y los niños entran para pisar la grama, para jugar con zapato, sin zapato, con medias, y esa pasión por el fútbol es lo mejor de este barrio", relata con orgullo.
Actualmente tiene una escuela de arqueros, en la que día a día ha venido formando, desde hace 14 años, a niños y jóvenes en todos sus aspectos como atletas y seres humanos, "después de que me retiré del fútbol quise enseñar todo lo que yo aprendí, y así, en esta silla de ruedas trabajo, y yo sé que Dios, que es la mano derecha mía, me va a dar la fuerzas para levantarme y seguir echando pa' lante", afirma con entusiasmo.
Cuando se le pregunta cómo llegó a la silla de ruedas, en tono cansado responde: "mucho trabajo físico, se me fueron desgastando las rodillas, pero yo no le veo problema a eso, porque yo sé que Dios me a llevar adelante, porque ya con el caminador logro dar unos pasos, así que lograré caminar, y seguiré vivo para mucho rato, para seguir compartiendo con la gente, con los jóvenes", afirmó este guardameta también conocido como 'Chimilongo'.
Es reconocido como un arquero aguerrido, que no permitía un 'cabezazo' en la 'cinco con cincuenta', y de esa garra, dice, ya queda poco en los jugadores de hoy, por lo que dice: "nosotros antes jugábamos para el fútbol, y no ganábamos mucha plata. Hoy en día el futbolista gana bastante dinero, y muchos no tienen el esmero por salir verdaderamente adelante con este deporte porque son muy desordenados", afirma con entereza.
"Dice la gente que como yo era un arquero fuerte y rápido, los delanteros y lo volantes rivales tenían miedo de ir a los tiros de esquina o las pelotas de tiros de costado, para ir a cabecear porque al parecer les daba miedo", cuenta en tono de anécdota.
Considera que los arqueros son los que más trabajan de todo el onceno, y lo explica con firmeza: "porque somos los más pensantes de lo que van a hacer el equipo rival y estudiar los movimientos de cómo cae por la derecha o la izquierda o el centro, tenemos que estar conversando con la defensa, para que presionen sobre el jugador, así que somos los que más trabajamos porque siempre estamos analizando lo que pasa a lo ancho y a lo largo del partido".
Y añade que "el arquero es un líder dentro del campo", aunque él mismo lo acepta, "el peor error que los guardametas cometen es no conversar con la defensa", por eso admira profundamente a Mondragón, Miguel Calero, Córdoba, Higuita, Mina Camacho y Agustín Julio.
Habla de la Selección Colombia y le emociona, a pesar de haberse declarado hincha furibundo de la selección brasilera, "tenemos un gran equipo, no por el técnico actual, porque los técnicos nuestros están demostrando sus condiciones en el Mundial, como Pinto, Rueda y Suárez, que llevaron un país al Mundial, Pékerman encontró una base ya hecha y tuvo que organizar unas cuantas cositas nada más, y tenemos jugadores de mucha experiencia", afirmó.
'Chivilongo' tiene 14 hijos, 48 nietos y 8 bisnietos, por lo que se le hace difícil enviar un consejo a todos los jóvenes: "les recomiendo que tengan mucha disciplina, que sean estudiantes, que sepan llevar la vida si quieren hacer parte de la Selección; y tienen que controlar esa ansiedad que produce las ganas de querer tener la plata que da el fútbol hoy en día; les aconsejo que trabajen duro y piensen en sus familias, que todas las cosas las hagan bien y con respeto por el departamento y por el país".
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En el Parque Bolívar de Santa Marta es fácil encontrar a viejas glorias del fútbol colombiano, que se reúnen a cotejar sobre la actualidad local y del tema que por estos días hace parte fundamental de su agenda: los partidos que se adelantan en el Mundial Brasil 2014.