Los Valderrama y la gloriosa segunda mitad del siglo XX

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Escrito por:

Alberto Camilo Blanco Jiménez

Alberto Camilo Blanco Jiménez

Columna: Al blanco con blanco 

e-mail: albertocamiloblanco@gmail.com
Por: Alberto Camilo Blanco Jiménez

La segunda mitad del siglo pasado fue atravesada de principio a fin por el hilo rojo del fútbol de la sangre Valderrama en Colombia. La cinta comenzó a rodar al momento en que “Toto” anotó los dos goles que le sirvieron al Deportivo Magdalena de Bonda para dejar a la vera del camino en la segunda categoría al San Lorenzo de Manzanares, en la final en el “Eduardo Santos”, que definía quien pasaba a la primera categoría que era por esas calendas la élite del balompié Samario. Al fragor de la jubilosa celebración se bajó de las graderías el gerente de esa época del Unión Magdalena, Carlos Bernier y le dijo que si quería jugar fútbol profesional, ante esa propuesta “Toto” expresó: “Mi hermano a pesar del calor que hacía, quedé frio de la emoción”. Inmediatamente el directivo lo citó a las oficinas del club con el objeto de protocolizarle su vinculación al equipo Samario en el año de 1956. Ante semejante ofrecimiento, quería salir del estadio lo más rápido posible para darle la gran noticia a Julián Valderrama y Clementina Puche en su casa paterna de Bonda, pero tenía otro compromiso deportivo, exactamente con la carrera atlética que había organizado ese día el insigne periodista Ricardo Salas Salamanca, la cual saldría de la Quinta de San Pedro Alejandrino terminaría en la bahía. La competencia al final, la ganó el inigualable atleta Zadoc Guardiola, a quien justamente” Toto” en la mañana le había convertido los dos goles al oficiar de portero del San Lorenzo, en la final de la segunda categoría.
Pablo Valderrama Puche, el popular “Toto” o “Sabú”, comenzó recibiendo 30 pesos por partido y le daban adicionalmente 15 si empataban y 30 por triunfos. Debutó ante el Cúcuta Deportivo y anoto el segundo y definitivo de la victoria. En Bonda, lo recibieron con una calle de honor. Este equipo del 56, estuvo conformado por puros criollos y lo dirigía el siempre recordado Don Moisés Ponce Lozano. “Toto”, estuvo desde el 56 hasta el 60, en el 61 se fue al Bucaramanga y en el 62 al Cúcuta. Unión no participó en esos dos campeonatos. También jugó del Junior de Roberto Sper y cortó la cinta roja del profesionalismo con el Unión en 1966.
El hilo rojo en esta mitad del siglo, no terminaría con el retiro del “Toto”, porque de su estirpe aparecería el Didí, que trascendió en las selecciones Magdalena (1976) y de Colombia (1977 - 1988), lo propio en el Unión (1977 - 1983), Junior (1984 -1987) y Nacional (1988 – 1990), Deportivo Táchira (1991), Unión (1993), Anzoátegui (1994) y Unicosta (1996). Él, continuó extendiendo por todo el sistema circulatorio del balompié colombiano la extraordinaria sangre Valderrama. Pablo, el popular “Yico”, también contribuyó con su paso por las selecciones departamentales y fugazmente por el Unión.
El otro hilo conductor de esta dinastía fue Carlos “Jaricho” Valderrama Puche, quien hizo parte de selecciones Magdalena de 1959 y 1962, donde se alzaron con el título, Unión en 1963 y selección Colombia 1965. “El Pibe”, retomó la bandera “Saval” que significa sangre Valderrama de su Padre, para izarla en lo más alto del pináculo del fútbol colombiano de esta monumental estirpe. Ronald y Alan, también colocaron sus pisadas y dejaron huellas en el glorioso recorrido por los caminos del fútbol en la segunda mitad del siglo pasado.
Paz en la tumba de Jairo Alfonso Villafañe Tinoco, quien detrás de cámara grabó por más de treinta años, los momentos sociales, políticos y deportivos estelares de nuestra Ciudad, en los canales regionales y nacionales. Dios lo tenga al gran amigo, en su Santa Gloria.

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