Aquel 19 de diciembre

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Escrito por:

Alberto Camilo Blanco Jiménez

Alberto Camilo Blanco Jiménez

Columna: Al blanco con blanco 

e-mail: albertocamiloblanco@gmail.com


Antes y después de la final, entre América y Junior, el acontecimiento estadístico más importante del equipo “Escarlata”, giraba alrededor de la primera estrella obtenida frente al Unión Magdalena, aquella noche del 19 de diciembre de 1979.
La alusión al notable partido, aumento vertiginosamente, tras el empate sin gol, en el juego de ida en Barranquilla y la posibilidad de la estrella 14 en el partido de vuelta en Cali. En el desempolve mediático de los archivos del baúl de los recuerdos, la atención estaba centrada en el torneo del 79, con la llegada del médico Gabriel Ochoa Uribe y su preparador físico Gastón Moraga, lo mismo que los refuerzos paraguayos: Gerardo González Aquino, Juan Manuel Bataglia y el portero argentino Carlos Alfredo Gay. Además de Alfonso Cañón y Julio” Chonto” Gaviria, lo mismo que la ratificación del central Aurelio Pascuttini y del goleador Jorge “La fiera” Cáceres, aparte de la buena base vallecaucana. En fin, el equipo mejor armado del balompié nacional por aquellas calendas, de tal suerte que, para los periodistas deportivos recordarles a sus usuarios este primer título, era sin duda alguna, una manera de colocar a contar desde la primera hasta la última de las estrellas americanas en el crepúsculo del pacífico colombiano.

En ese viaje celestial del inventario histórico de las estrellas, las miradas se detuvieron en la primera, por razones lógicas, así como veían la grandeza del América, también se volcaron hacía el rival de turno de esa noche del 19 de diciembre, entonces presumo que debieron irse así mismo, en desbordados elogios hacía el Unión, que precisamente en esa noche apareció con Miguel Ángel Gasparoni, Israel Viloria, Gabriel Berdugo, José Luis Ceballos y Roberto Arias; Roberto Carballo, Omar Alfredo Galván, Alfredo Arango y Arriba Didí Valderrama, Guillermo Serrano y Luis “Chicho” Pérez. Siete Samarios en escena. En efecto, este era un gran equipo, el cual a pesar de no poseer una voluminosa chequera como la del rival de turno, si contaba con extraordinarios jugadores, quienes habían dejado a la vera del camino en la fase semifinal al Cali y Caldas. Después pasó a la final con Santa fe. Del otro cuadrangular clasificaron América y Junior. Unión no pudo recibir al América en el Eduardo Santos, porque la plaza fue suspendida y le correspondió trasladarse a Barranquilla, donde empató con los “Diablos rojos”. Otra cosa hubiese sido, si el equipo Samario juega en casa.

Ese memorable 19 de diciembre, América formó con Carlos Alfredo Gay (Después vino al Unión), Hugo “El pitillo” Valencia, Aurelio Pascuttini, Luis Reyes y Gabriel Chaparro; Juan Caicedo, Gerardo González Aquino, Alfonso Cañón; Juan Manuel Bataglia, Jorge Ramón Cáceres y Víctor Lugo. Tanto América como el Unión actuaban con el módulo 4 -3- 3, que utilizaban los entrenadores: Gabriel Ochoa y Perfecto Rodríguez, dibujo táctico característico de la época. El juego concluyó dos por cero, tantos conseguidos por Cañón y Lugo. América por primera vez campeón. Este episodio glorioso después de 40 años, estuvo a la orden del día en la decimocuarta estrella americana.

Aprovecho, esta remembranza para decir que, así como se conformó un poderoso “Ciclón”, en el 79, sin un contrato millonario en publicidad, sin ingresos por concepto de televisión, que se sostenía fundamentalmente con las taquillas y una que otra venta de jugadores, claro que guardando las proporciones en los costos de nómina que demanda el mercado laboral actual, si se puede armar un equipo para confrontar a los grandes con lujo de competencia como lo hicieron los jugadores de aquel 79. Infortunadamente la falta de misión y visión en la parte administrativa, volvieron a llevar al “Ciclón”, al torneo de la “B”.



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