Los realizadores de la producción universitaria visitaron EL INFORMADOR y destacaron el valor cultural del ‘Bollo tres puntá’ y el papel fundamental de las matronas del tradicional barrio samario, en la construcción del documental que hoy es referente nacional.
En un ambiente de reconocimiento y orgullo regional, los ganadores del Premio India Catalina a Mejor Producción Audiovisual Universitaria, visitaron la sala de tertulias ‘Pepe Vives De Andréis’, de EL INFORMADOR para compartir los detalles detrás de su galardón, obtenido con el documental “Bollo tres puntá: herencia mamatoquera”.
Durante el encuentro, los jóvenes creadores, representantes de la Universidad del Magdalena, expresaron que este logro trasciende lo individual y se convierte en un reconocimiento colectivo para la ciudad, el Caribe y especialmente para el barrio Mamatoco, epicentro de la historia que inspiró la producción.

Un premio con identidad cultural
Los realizadores coincidieron en que el verdadero valor del proyecto radica en haber logrado visibilizar una tradición ancestral que, aunque profundamente arraigada en la cultura samaria, enfrenta el riesgo de desaparecer con el paso del tiempo.
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Explicaron que el “bollo tres puntá” es un alimento típico elaborado a base de maíz pilado, cuya preparación artesanal representa no solo una práctica gastronómica, sino también un símbolo de identidad, historia y resistencia cultural. Su particular forma triangular y sus variantes, como el bollo limpio, de queso y de angelito, lo convierten en una expresión única del territorio.
Asimismo, resaltaron que el documental nació con el propósito de preservar este saber tradicional y dejar un registro que permita a las nuevas generaciones reconocer y apropiarse de esta herencia.

El papel clave de las matronas
Uno de los puntos más destacados de la conversación fue el reconocimiento a las matronas de Mamatoco, quienes fueron fundamentales en la construcción del proyecto. Los realizadores subrayaron que sin su conocimiento, apertura y acompañamiento, la producción no habría sido posible.
Durante meses, el equipo trabajó de manera cercana con estas mujeres, compartiendo espacios, historias y procesos que permitieron construir un relato auténtico y respetuoso. Según explicaron, más allá del rodaje, hubo un proceso previo de integración comunitaria que fortaleció el resultado final. Además, señalaron que el impacto del documental ya se empieza a evidenciar, pues muchas familias del sector han manifestado su emoción al ver reflejada su historia, e incluso jóvenes descendientes de las matronas han mostrado interés en retomar la tradición.
Más que un premio, un mensaje para el futuro
Para los ganadores, el India Catalina representa también una oportunidad para enviar un mensaje claro: desde las regiones se pueden contar historias de alto nivel, con calidad técnica y profundidad humana.
Indicaron que este reconocimiento abre puertas no solo para ellos, sino para otros jóvenes que sueñan con incursionar en el cine y la producción audiovisual, demostrando que es posible construir proyectos exitosos desde lo local hacia lo global.
Finalmente, hicieron un llamado a la comunidad a apoyar el talento regional y consumir producciones locales, destacando que este tipo de iniciativas fortalecen la identidad cultural y posicionan a Santa Marta en escenarios nacionales e internacionales.
La jornada cerró con un mensaje cargado de entusiasmo y pertenencia: “Que viva Mamatoco, que viva el bollo tres puntá y que viva el cine hecho en nuestra tierra”, reafirmando que este triunfo no solo pertenece a un equipo, sino a toda una comunidad que hoy ve su historia reconocida.