Este lunes 9 de marzo se cumplen dos meses desde que el Vaticano aprobó el primer milagro comprobado del médico venezolano José Gregorio Hernández (1864-1919), lo que allana el camino a su beatificación.
Según el protocolo de la Iglesia Católica, un hombre o mujer es considerado siervo de Dios y venerable antes de ser beato, algo que solo se consigue con un milagro comprobado. En el último paso de la canonización el beato es considerado santo, por cuanto la Iglesia otorga permiso para rendirle culto público y le asigna una fiesta litúrgica, que por regla general es el día de su muerte.
El Arzobispo Emérito de Caracas, Cardenal Jorge Urosa, indicó que el presunto milagro es el de la curación de una niña, en la localidad de San Fernando de Apure, que recibió un balazo en la cabeza.
“A pesar de muchas circunstancias adversas: lugar lejano, mucho tiempo transcurrido entre el incidente y la llegada al hospital, y del pronóstico inicialmente negativo de los médicos, la niña se curó totalmente, de manera inexplicable por causas naturales”, dijo el Purpurado a ACI Prensa en una entrevista previa en enero de 2019.
Para la sanación de la menor se pidió la intercesión de don Gregorio Hernández y “a él se atribuye la intervención de Dios para la curación de la niña”.
José Gregorio Hernández nació el 26 de octubre de 1864 en el pequeño pueblo campesino de Isnotú, estado de Trujillo (Venezuela). Se convirtió en un católico ejemplar siendo médico, sirviendo a Dios en los enfermos. Dedicaba dos horas diarias para servir a los pobres.
Un día, mientras cruzaba la calle para comprar medicinas para una anciana muy pobre, fue atropellado y llevado a un hospital donde un sacerdote pudo impartirle la Unción de los Enfermos, antes de morir el 29 de junio de 1919.
Caracas se conmovió y muchos decían: "Ha muerto un santo". Fueron tantos los que asistieron a su velorio que las autoridades tuvieron que intervenir para organizar a la multitud que quería despedirse de él.
Gran estreno
Espere muy pronto el informe especial de EL INFORMADOR con testimonios sobre casos de curaciones del doctor José Gregorio Hernández en la región.