El pequeño rebaño de Jesús

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El Evangelio para este domingo comienza diciendo: "no temas, pequeño rebaño". Son palabras enternecedoras. Es un mensaje que ya hemos escuchado de Jesús en otras oportunidades, Él nos conoce y sabe de nuestras inseguridades y miedos. No estamos condenados a vivir en este mundo dividido por el pecado, sumido en tinieblas y en sombras de muerte, con enfermedades, sufrimientos de todo tipo, persecuciones y la oposición del mundo. Dios lo que quiere para cada uno de nosotros es su Reino.

Dice el Catecismo que "el Reino pertenece a los pobres y a los pequeños, es decir, a los que lo acogen con un corazón humilde”. Jesús fue enviado para "anunciar la Buena Nueva a los pobres", los declara bienaventurados porque “de ellos es el Reino de los cielos". A los "pequeños" es a quienes el Padre ha dignado revelar las cosas que ha ocultado a los sabios y prudentes. Jesús, desde el pesebre hasta la cruz, comparte la vida de los pobres: conoce el hambre, la sed y la privación. Aún más, se identifica con los pobres y hace del amor activo hacia ellos la condición para entrar en su Reino. Ahora, si bien el Reino pertenece a los pobres y a los pequeños, Jesús nos invita a nosotros, los pecadores; es decir, el Reino puede ser también para nosotros, pero solo si hay conversión, por lo que es necesario hacerse discípulo de Cristo y liberarse de la esclavitud del pecado.

Esta realidad de discípulos la debemos conseguir y asimilar en la cotidianidad de nuestras vidas,  tratando de hacer lo que tenemos que hacer con la mayor perfección posible, evitando cualquier tipo de mediocridad, en vigilancia permanente, revestidos de Cristo, siendo fieles al servicio que Dios nos ha confiado a cada uno sin perder de vista o aplazar la propia conversión. 

Pidamos a la Santísima Virgen María, que es la Reina de los Cielos, que es la Señora del Reino, que nos ayude a tomar conciencia y a tener siempre presente que las acciones que realizamos en la vida terrena tiene ecos de eternidad y por eso es importante vivir bien para poder alcanzar el Reino prometido.

Columna: Para vivir mejor

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