Su caminar ahora es un poco más lento, arrastra los pasos y se apoya de las paredes y los muros en ocasiones, pero ella sigue levantándose a las 5:00 de la mañana, con las mismas ganas con que lo viene haciendo desde que era joven.
De sangre cartagenera, lleva más de tres cuartos de su vida viviendo en Santa Marta. Por su casa han pasado muchas personas que sin ser familia han encontrado en ella consejos, regaños y una figura materna.
Es madre de sus hijos y de los ajenos, crió a sus hermanos cuando su madre hizo falta y acogió en su casa a muchos jóvenes que llegaban a la ciudad a estudiar y trabajar dándoles más que una vivienda, un hogar y una familia.
A sus 85 años todavía va sola al mercado, agarra bus y cuando le toca monta en moto. Regaña, pelea y defiende sus ideas a capa y espada.
Ella no tiene nombre, pues es el reflejo de muchas mujeres, samarias, costeñas y colombianas que día a día se levantan a luchar por su familia, a brindar amor a sus hijos y a cuidar de sus seres queridos. Esas mujeres qeu sin importar si tienen 20, 45, 60 años o mas son el pilar del hogar.
Esas que siempre tienen un plato de comida preparado para cualquiera que llegue a visitar y las que en sus ojos reflejan la experiencia de una vida bien vivida.
Ella es la muestra del amor que una madre puede brindar a sus hijos y a aquellos que crió y educó como si lo fueran y a quienes en este día desde EL INFORMADOR hacemos un homenaje especial por ser la base de la sociedad y la fuerza que nos mueve a nosotros, sus hijos, a ser mejores cada día.
¡Feliz día de las madres a todas las que nos dieron la mano y nos enseñaron a caminar por este camino que se llama vida!