Título que Antonio Julián en su obra designa a Santa Marta, y la compara con una preciada madreperla que debe ser descubierta para revelar su belleza.
Yo, El Escribano
Raffa González Paredes
Cuando este pasado viernes Carlos Vives ingresó al despacho de su prima hermana Rosa Cotes Vives, gobernadora del Magdalena, fue un momento para hacer 'pause', para guardar en la memoria...
Alegría, risas, abrazos, chistes, anécdotas y saludos, cuando de súbito, en medio del jolgorio, Carlos cambió de actitud y como atraído por un imán, se acercó a la enorme fotografía aérea de Santa Marta y exclamó: "Mi Santa Marta", y señalando dijo: "Aquí queda Pescaíto".
De esta singular manera se inició la programada reunión, maravilloso recorrido por la historia reciente de Santa Marta, la Perla del América.
Carlos fue preciso y conciso, él tiene claro sus objetivos y los manifestó de múltiples maneras.
"Tras la Perla" es mostrar y convertir en auto- sostenibles nuestros productos, nuestras bondades, nuestras montañas, nuestro mar, nuestros indígenas y raizales, pero para hacerlo debemos saberlos mostrar.
Si también nuestro futbol. El Playón y Pescaíto son la cuna del fútbol en Colombia. Es una verdad indiscutible.
A inicios del siglo XX luego que caía el sol, los británicos que remodelaban el muellecito y los marinos europeos de los barcos bananeros practicaban fútbol. Deporte que enseñaron a los abuelos de nuestros abuelos allí en el ‘Playón’, donde unas piedras señalaban las porterías, cual linderos de un campo de fútbol improvisado en medio de racimos de banano, al lado de las embarcaciones y el bullicio del ferrocarril.
En los muelles de Santa Marta se forjó la unión del banano y el fútbol. Así nació el Unión Magdalena ¡el Ciclón bananero!
Y se puede comercializar, sacarle utilidad. Es la razón del emotivo señalamiento de Carlos Vives, el historiador, por el barrio Pescaíto.
Si el historiador, no obstante, que su oficio es cantar, su pasión es Santa Marta, la historia, el mar. Carlos Vives tiene mil facetas. El día que se incline por la política, que en el momento justo le llegará, será un buen gobernante. Y él lo sabe.
Pero artista al fin y al cabo es soñador. Su polo a tierra es Claudia Elena Vásquez, reina de la belleza de Colombia 1996.
Y ocurre igual que con Carlos Vives, su oficio, como buena paisa es crear, es cerebral.
Nos compartieron su proyecto "Tras la Perla", anticipándonos que en el mes de julio, durante las fiesta de la patrona de Santa Marta, conferencistas de alto nivel estarán en el Distrito, así como en su momento estudios de factibilidad y mil arandelas más. Sin duda para Vives, nuestra tierra no es la Tierra del olvido.
Por supuesto la conductora de este grato encuentro, Rosa Cotes Vives, nuestra Gobernadora, similar a Carlos y a Claudia Elena, es mucho más de lo que muestra.
Tiene amplia experiencia. Son años y años de servicio a los desprotegidos. Y lo demostró como Gestora Social, tanto del Distrito de Santa Marta, como de la Gobernación del Magdalena.
¡Magdalena Social, es la Vía!, uno de sus proyectos pronto, muy pronto mostrará resultados. Y comprobaremos qué es tan importante darle la mano a un necesitado, como construir un puente.
Si una silla de rueda es tan importante para un minusválido, como una obra civil.
Y entre sus planes está darles los elementos para volver productivos a los más pobres del departamento. No es 'darles un pescado, es enseñarles a pescar'.
Por lo anterior los samarios vamos "Tras la Perla", pues retomando lo escrito "Es mostrar y convertir en autosostenibles nuestros productos, nuestras bondades, nuestras montañas, nuestro mar, nuestros indígenas y raizales". Y el momento llegó
Razones sobran.
¡Magdalena Social es la Vía!, como por arte de encanto esta mañana escuché por televisión a un samario, al sacerdote Alberto Linero:
"Cierta playa amaneció con miles de estrellas de mar, que si no regresaban al mar morirían.
Una persona empezó a recoger las pocas que podía cargar en sus manos y las regresaba al mar.
Un grupo de personas lo miraban con desdén, burlas que le hacían, quienes nada hacían, al tiempo que gritaban: "Gran pendejo, son muchas estrellas. Lo que estás haciendo no vale la pena".
Y enseñando las pocas que cargaba y devolvía al mar respondió, "Para estas, si vale la pena".