Esta práctica espiritual, nacida en Fátima, invita a los creyentes a vivir cinco meses de oración y reflexión con un profundo significado religioso.
Una devoción poco conocida dentro del catolicismo vuelve a tomar relevancia entre los fieles: la práctica de los cinco primeros sábados del año, una tradición que tiene sus raíces en las apariciones de la Virgen de Fátima.
Este sábado cobra un significado especial, ya que corresponde al primer sábado de mayo, fecha en la que muchos creyentes aprovechan para dar inicio o continuar con esta práctica espiritual.
De interes:Eucaristía por la Casa Común impulsa reflexión climática en Santa Marta

¿De dónde nace esta devoción?
Su origen se remonta a 1917, cuando la Virgen se apareció a tres niños en Fátima, dejando mensajes centrados en la oración, la conversión y la reparación espiritual.
Años después, estas enseñanzas fueron difundidas por Sor Lucía, quien promovió esta devoción como un acto de fe hacia el Inmaculado Corazón de María.
También podría interesarle:“Mis ovejas escuchan mi voz”: llamado a la fe y al discernimiento espiritual en tiempos de confusión
¿En qué consiste esta práctica?
La tradición invita a los creyentes a cumplir, durante cinco primeros sábados consecutivos, varios actos de piedad: confesarse, comulgar, rezar el Rosario y dedicar un tiempo a la meditación.
Estos actos buscan fortalecer la vida espiritual y generar espacios de reflexión personal en medio de la cotidianidad.
¿Por qué cinco sábados?
El número tiene un significado especial dentro de la tradición católica. Según se ha transmitido, Jesucristo explicó que representan distintas ofensas dirigidas a la Virgen María, lo que convierte esta práctica en un acto de reparación espiritual.
¿Sigue vigente hoy en día?
Aunque no es ampliamente conocida, esta devoción continúa siendo practicada en distintas partes del mundo. Para muchos creyentes, representa una oportunidad para renovar su fe y dedicar tiempo a la oración y la reflexión.