Día 6:  Zacarías e Isabel, fe y paciencia en la promesa

Pesebre de la Parroquia San Pedro y San Pablo. Foto derechos reservados EL INFORMADOR

Actividad Religiosa
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ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amásteis a los hombres, que les dísteis en vuestro hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo (tres veces).

Día 6 Tema: La fe que espera y confía en la acción de Dios.

Actitud pastoral: Discernimiento y esperanza activa

LECTURA BÍBLICA: Lucas 1, 5-25

Siendo Herodes rey de Judea, vivía allí un sacerdote llamado Zacarías. Pertenecía al grupo sacerdotal de Abías, y su esposa, llamada Isabel, era también descendiente de una familia de sacerdotes. Ambos eran personas muy cumplidoras a los ojos de Dios y se esmeraban en practicar todos los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, pues Isabel no podía tener familia, y los dos eran ya de edad avanzada. Mientras Zacarías y los otros sacerdotes de su grupo estaban oficiando ante el Señor, le tocó a él en suerte, según las costumbres de los sacerdotes, entrar en el Santuario del Señor para ofrecer el incienso. Cuando llegó la hora del incienso, toda la gente estaba orando afuera, en los patios. En esto se le apareció un ángel del Señor, de pie, al lado derecho del altar del incienso. Zacarías se turbó al verlo y el temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Isabel te dará un hijo y le pondrás por nombre Juan. Será para ti un gozo muy grande, y muchos más se alegrarán con su nacimiento, porque este hijo tuyo será un gran servidor del Señor. No beberá vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre. Por medio de él muchos hijos de Israel volverán al Señor, su Dios. El mismo abrirá el camino al Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías, reconciliará a padres e hijos y llevará a los rebeldes a la sabiduría de los buenos. De este modo preparará al Señor un pueblo bien dispuesto.» Zacarías dijo al ángel: «¿Quién me lo puede asegurar? Yo ya soy viejo y mi esposa también.» El ángel contestó: «Yo soy Gabriel, el que tiene entrada al consejo de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y comunicarte esta buena noticia. Mis palabras se cumplirán a su debido tiempo, pero tú, no haber creído, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto ocurra.» El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaban de que se demorase tanto en el Santuario. Cuando finalmente salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario.

Intentaba comunicarse por señas, pues permanecía mudo. Al terminar el tiempo de su servicio, Zacarías regresó a su casa, y poco después su esposa Isabel quedó embarazada. Durante cinco meses permaneció retirada, pensando: «¡Qué no ha hecho por mí el Señor! Es ahora cuando quiso liberarme de mi vergüenza.»

Consideración:

Zacarías e Isabel son ejemplo de fe paciente y confianza en la acción de Dios; a pesar de la vejez y las dificultades, permanecieron abiertos a la promesa del Señor, su historia nos recuerda que Dios obra en su tiempo y que la espera activa, acompañada de oración, lleva a la realización de los planes divinos.

En la Diócesis de Santa Marta, que se prepara para celebrar sus 500 años de fe, evangelización y cultura, también estamos llamados a cultivar una fe paciente: escuchar la voz de Dios, discernir su voluntad y esperar con esperanza activa los frutos de la misión.

El Plan Pastoral 2026–2033 nos invita a reconocer los signos de Dios en la historia y en la vida de la comunidad, confiando en que Él cumple sus promesas cuando sembramos con fidelidad.

Zacarías, que dudó, aprendió a escuchar y a confiar; Isabel, que acogió la gracia, nos enseña a acompañar con alegría y perseverancia; como ellos, nuestra Iglesia diocesana está llamada a esperar y acompañar los procesos de conversión, comunión y misión, confiando en que el Espíritu Santo guía cada paso.

REFLEXIÓN

Por: Padre Genry Cristóbal Yasnó


“Ante la duda, aumentar la fe”

Isabel y Zacarías eran un hombre y una mujer de fe. Vivían conforme a la voluntad de Dios, procurando agradarle en cada paso de su existencia. Sin embargo, en lo más profundo de su corazón habitaba una herida silenciosa: la imposibilidad de tener hijos. En tiempos de Jesús, la descendencia era entendida como signo visible de la bendición divina en la familia y en la relación matrimonial, y su ausencia se vivía con dolor y frustración.

A pesar de esa tristeza —podríamos llamarla nostalgia del corazón—, Isabel y Zacarías no dejaron de amar a Dios ni de confiar en Él. Continuaron siendo fieles, incluso cuando la promesa parecía lejana. Y entonces, cuando la esperanza parecía apagarse por el paso de los años, llegó el día esperado: en su ancianidad, Isabel concibió.

Por el anuncio del ángel Gabriel comprendemos que el niño que nacería no sería uno cualquiera, sino un gran profeta, señalado por signos, símbolos y prodigios. No obstante, Zacarías, ante lo extraordinario del plan de Dios, dudó. Dudó de la promesa y del proyecto divino; dudó de que Dios siguiera guiando el acontecer de la vida. Como consecuencia, quedó en silencio, privado de la palabra.

Ese silencio se prolongó hasta el día del nacimiento. Entonces, su lengua se desató y su voz estalló en alabanza. Zacarías entonó el hermoso himno del Benedictus, proclamando con júbilo que había nacido el precursor del Mesías, aquel que iría delante preparando el camino del Señor.

También en nuestra vida corremos el riesgo de pasar de largo sin reconocer los signos de los tiempos, las obras y las gracias que Dios derrama cotidianamente sobre nosotros. A menudo nos falta realizar un examen de conciencia más profundo: no solo para reconocer nuestras faltas, sino para descubrir todo lo que hemos recibido gratuitamente de Dios y agradecerlo.

No nos cansemos de dar gracias. Reconozcamos, con corazón humilde, los beneficios que hemos recibido de la mano misericordiosa de Dios y aprendamos, ante la duda, a fortalecer nuestra fe.




ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Soberana María que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado hijo. ¡Oh dulcísima madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que lo aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

Se reza tres veces el Avemaría.



ORACIÓN A SAN JOSÉ

¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan soberanos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego, por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abracéis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le vea y le goce en el cielo. Amén.

Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Acordaos ¡Oh dulcísimo Niño Jesús! que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado”.

Llenos de confianza en Vos ¡Oh Jesús, que sois la misma verdad! venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos, por los méritos infinitos de vuestra Encarnación y de vuestra infancia, la gracia, de la cual necesitamos tanto. (en silencio, hacer aquí la petición).

Nos entregamos a Vos ¡Oh Niño Omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo (tres veces).


GOZOS

Dulce Jesús mío, mi niño adorado ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

  1. ¡Oh, Sapiencia suma del Dios soberano, ¡que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh, Divino Niño, ¡ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!

  Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Oh, Adonai potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte el brazo!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Oh, raíz sagrada de José que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! Dulcísimo Niño que has sido llamado Lirio de los valles, Bella flor del campo.

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Oh, lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, De Israel anhelo Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado! ¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Ven, que ya María previene sus brazos, do su niño vean, en tiempos cercanos! ¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Ven ante mis ojos, de ti enamorados! ¡Bese ya tus plantas! ¡Bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra, te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos Oh Niño con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Espejo sin mancha, Santo de los Santos, ¡sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño, da al mísero amparo!

 Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...

  1. ¡Ven Salvador nuestro por quien suspiramos Ven a nuestras almas, Ven, ¡no tardes tanto!

Ven, ven ven, ven a nuestras almas

VILLANCICOS

AL MUNDO PAZ

ANUNCIANDO AL REY DEL CIELO (CAMPANITAS NAVIDEÑAS)

ANTON TIRULIRULIRU

ARRE BORRIQUITO

BLANCA NAVIDAD

CAMPANAS DE BELEN

CAMPANAS DE NAVIDAD

CUANDO LOS REYES VIERON AL NIÑO

EL TAMBORILERO

FELIZ NAVIDAD

HACIA BELEN VA UNA BURRA

HOY ES NAVIDAD

LA NANITA NANA

LOS PECES EN EL RIO

LOS ZAGALES Y ZAGALAS

MI BURRITO SABANERO

NOCHE DE PAZ

PAPÁ NOEL

PASTORES DE BELEN

PASTORES VENID

RODOLFO EL RENO

SALVE REINA Y MADRE

SANTA CLAUS LLEGÓ A LA CIUDAD

TUTAINA

VAMOS PASTORES

VAMOS VAMOS PASTORCITOS

VEN A CANTAR

VEN, VEN SEÑOR NO TARDES

GLORIA IN EXCELSIS DEO

ZAGALILLOS

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