Noveno día de la novena a Santa Marta

Actividad Religiosa
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Nuestra Diócesis de Santa
Marta, una comunidad al
estilo de la casa de Betania

En el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.

Texto bíblico: Hechos 2,42-47
“Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo
suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno.
Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el
pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse”. Palabra del Señor.

Meditación: Nuestra Iglesia, por la gracia de su fundador y dilatada por todo el orbe de la tierra, acoge a toda persona y ve en ella al mismo Cristo, que aseguró que todo aquel que
recibe a un hambriento y a un peregrino le recibe a él.
La Iglesia, fiel al mandato del Señor, se convierte en la casa de todos, acompaña a todos los hombres, comparte sus tristezas, sus alegrías y sus esperanzas. Jesús halló sosiego y descanso en la casa de Betania después de sus arduas jornadas como predicador itinerante. Él valoró la hospitalidad de sus amigos, pues careciendo de casa propia fue acogido en Betania como el amigo, el maestro y el salvador. Así, Betania prefigura la Iglesia orante, fraterna y servicial. Nuestra diócesis de Santa Marta, en la celebración de los 500 años de la fundación
de la ciudad de Santa Marta, quiere ser fiel al mandato del Señor y anunciar a todos el Evangelio, a fin de convertirse en la casa de todos, que acoge y acompaña a todos los hombres y las mujeres, compartiendo sus tristezas, alegrías y esperanzas.
Santa Marta nos ayude a preparar el banquete de la esperanza en cada hogar y en nuestra Iglesia.

Propósito: Vivir en permanente renovación de la vocación comunitaria. Prolongar la gracia obtenida por esta novena
en toda la vida apostólica de nuestra Iglesia.

Oración: Señor, haz de nuestra Iglesia Particular de Santa Marta una nueva Betania de la acogida del Señor, del seguimiento de Jesús y de la intimidad con Él, puestos al servicio de todos.


Gozos

Marta, amiga del Señor sé tú nuestra

esperanza, alcánzanos, abogada la

pureza y santo amor

Tierna y escogida flor, de Jesús esposa

amada, alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

De estirpe esclarecida y ricos padres naciste, a Jesucristo serviste

 como esclava rendida, este es el noble esplendor que más te

 ilustra y agrada. Alcánzanos, abogada,

 la pureza y santo amor.

Fuiste azucena tan pura, que desde la edad temprana

pisaste el lujo vano del mundo con su locura así, víctima

del amor, a Dios quedas consagrada. alcánzanos, abogada,

 la pureza y santo amor.

En esta inocente vida maestra de perfección, te entregaste a la oración con voluntad muy rendida: admira tanto fervor en niña tan delicada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Ciego de saña inhumana el judaísmo procura pervertir

alma tan pura al saber que eras cristiana

confundiste con valor su terquedad obstinada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Tu corazón con anhelo es reloj de sol divino, que a todas horas muy fino se sigue con propio celo: de aquella fragua y ardor sales más acrisolada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

En  expresión  amorosa del que es la verdad constante, fue  María  muy  amante y Marta muy oficiosa, cuando el mismo Salvador hospedó en vuestra morada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Lloró el Redentor sagrado al oír tu amargo llanto, y de tu hermana el quebranto ya Lázaro sepultado fineza de superior compasión extremada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

A su voz imperiosa de la muerte obedecida, vuelve Lázaro a la vida con novedad asombrosa no pudo con más primor quedar tu fe así premiada. Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Son desvelos finos, fruto y prueba nada escasa esta Iglesia y esta casa hospital de peregrinos

seguro  tiene  fervor el que en ella halla posada Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Desde aquí a toda dolencia, flujo de sangre, dolores, y a los tristes pecadores se dibuje tu asistencia: cesa en fin todo temor luego que eres invocada.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

Si la intempestiva guerra a nuestra patria devora, por tan grande intercesora logra la paz esta tierra pues eres la que destierra la discordia y el furor.

Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.

A quien en asunto apretado de la agonía te implora por su amante protectora oye con propicio agrado, libra a todos del horror de una muerte desgraciada. Alcánzanos, abogada, la pureza y santo amor.


Oración final
Señor Dios, Padre de misericordia y de toda consolación, que en Santa Marta nos diste un modelo de hospitalidad, fe y servicio, te damos gracias por los dones recibidos de tu amor y por los frutos que esperamos en esta Novena.

Tú que escuchaste la súplica confiada de Marta cuando te pidió por la vida de su hermano Lázaro (cf. Jn 11,21-22), atiende también nuestras oraciones y necesidades.
Fortalece nuestra fe en los momentos de prueba, ensancha nuestro corazón en el amor a los demás, y mantennos fieles en la esperanza de la vida eterna.

Por intercesión de Santa Marta, Maestra de vida y de fe, haz que sepamos reconocerte siempre presente en nuestra vida, en la Eucaristía, en los pobres y en los que sufren.
Oh Gloriosa Santa Marta, haz que te tengamos como maestra de vida y de fe, que seamos discípulos de quien nos ha dado vida y esperanza.

Danos, Gloriosa Santa Marta, un corazón capaz de acoger al Señor de la vida y que, al final de nuestro peregrinar, podamos contemplar junto a ti el rostro radiante del Señor de la Gloria.

Amén.

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