En aquel tiempo, decía Jesús: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo?
Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas".
Dijo también: "¿Con qué podré comparar el Reino de Dios?
Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa".
Reflexión: A medida que vamos desarrollando la vida sacramental, el Reino de Dios se va consolidando y expandiendo en cada uno de nosotros por medio de la practica de las diversas virtudes.