El 17 de diciembre de 2014, Corpoguajira cumplió 31 años de creación. Más de tres décadas de trabajo continuo y articulado con organizaciones ambientales, entidades públicas, privadas, la academia y la comunidad en general; todos bajo un propósito vital: el desarrollo, la preservación y protección de las riquezas naturales, los ecosistemas y la biodiversidad de La Guajira.
Para celebrar este importante acontecimiento, la Corporación realizó durante esta semana una serie de actividades, entre las que se destacaron jornadas académicas, culturales, la liberación de tortugas, premió concurso sobre biodiversidad, lanzó libros e inauguró una tienda ecológica y turística.Presentó en Riohacha y en varios centros urbanos de La Guajira la obra de teatro musical Maremágnum, una puesta en escena en la que participaron reconocidos actores del país, comprometidos con la conservación de nuestros mares y la biodiversidad del planeta. La actividad fue apoyada por la Asociación Ecopetrol – Chevron, Petrobras y Cerrejón.
Realizó la premiación del Concurso La Guajira y su Biodiversidad; resultando ganadores Emelda Wberth y Erick Mejía en la categoría fotografía; Ana Cecilia Fuentes, en la categoría medios de comunicación y la Institución Educativa Ismael Rodríguez Fuentes (El Molino), en la categoría academia.
Igualmente, liberó 400 tortugas marinas en el corregimiento de Palomino, actividad que realizó con el apoyo de la Organización Ambiental y Campesina de Palomino y los actores de Maremágnum.
También Corpoguajira, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la Corporación Fondo Biocomercio realizaron el lanzamiento de la Ventanilla Verde de Promoción e Información de Productos y Servicios Ecológicos, Turismo de Naturaleza y Ecoproductos.
La Ventanilla Verde, presta sus servicios en Palomino (Dibulla), y permite el fomento de productos amigables con el medio ambiente, beneficiando a un gran número de familias emprendedoras de la región.
El libro Etnobotánica de la Cuenca Baja del Río Palomino, fue escrito por Francisco Javier Franco Ospina y es un homenaje a la agrobiodiversidad del Caribe y al territorio Tayrona. Es un llamado a la conservación de los diferentes ecosistemas, los cuales son necesarios para el mantenimiento de las formas de vida presentes en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, las cuales corren peligro, con la expansión del monocultivo de pastos, banano y palma africana.
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