Representantes de organismos internacionales, empresarios, alcaldías, jóvenes y sociedad civil, coincidieron en que la migración debe ser entendida como un derecho humano y motor de desarrollo.
Riohacha se convirtió durante tres días en el centro global del debate migratorio con la realización de la XV Cumbre del Foro Mundial de Migración y Desarrollo. Más de 1.500 delegados de 71 países, junto a representantes de organismos internacionales, empresarios, alcaldías, jóvenes y sociedad civil, coincidieron en que la migración debe ser entendida como un derecho humano y motor de desarrollo.
El embajador de Colombia ante Naciones Unidas, Gustavo Gallón Giraldo, recordó que los procesos migratorios han estado presentes en toda la historia de la humanidad.
“Todos y todas somos migrantes. Es difícil encontrar a alguien que no venga de otra parte.
La migración no es solo un derecho, también es una contribución invaluable al desarrollo global”, afirmó durante el evento.
Un foro de diálogo sin declaraciones finales
A diferencia de otros encuentros multilaterales, el FMMD no emite declaraciones oficiales ni compromisos formales. Gallón lo describió como “una feria de ideas, un punto de encuentro donde quienes tengan propuestas afines pueden asociarse para llevarlas adelante”. El foro apuesta por crear redes y alianzas sociales que luego se materialicen en decisiones vinculantes en espacios como la ONU o el Consejo de Derechos Humanos.
En la segunda jornada, la biblioteca Héctor Salah Zuleta acogió 12 eventos paralelos, cuatro mesas redondas, cuatro diálogos temáticos y tres paneles especializados.
Se abordaron temas como los derechos de mujeres migrantes, la despolarización de narrativas sobre movilidad humana, migración laboral y de cuidado, cambio climático, infancia y juventud en movimiento, así como la protección de personas LGBTIQ+.
Migración y diversidad: voces que exigen reconocimiento
El panel sobre mujeres migrantes destacó la urgencia de atender la violencia de género y las cargas de cuidado como barreras para su integración social y laboral.
En paralelo, el encuentro sobre diversidad sexual y de género visibilizó que, para la población LGBTIQ+, migrar es muchas veces un acto de supervivencia y que se requieren políticas internacionales de protección más eficaces.
El Club de Madrid presentó un informe que muestra cómo la migración impulsa la economía y el desarrollo social. “Con datos confiables y evidencia científica se puede contrarrestar la desinformación y construir políticas a favor de la movilidad humana”, señalaron sus voceros. Asimismo, se resaltó que a finales de 2024 más de 123 millones de personas en el mundo fueron desplazadas forzosamente, reforzando el llamado a soluciones regionales y sostenibles.
Riohacha, espejo de la migración global
El evento sobre cambio climático remarcó que la movilidad humana es clave en la transición verde y la resiliencia ante emergencias ambientales. Representantes de ACNUR y UNICEF coincidieron en la urgencia de proteger a niños, niñas y jóvenes migrantes. Sin embargo, la sociedad civil reclamó mayor presencia de líderes mundiales, pidiendo que estas discusiones no queden solo en discursos.
En su discurso final, el embajador Gallón elogió la hospitalidad de La Guajira y destacó a Riohacha como “un ejemplo viviente de migración”. Para él, la ciudad no conoce la movilidad humana por relatos, sino porque la experimenta a diario. El balance del foro reafirma que la migración es parte esencial de la humanidad, con desafíos urgentes, pero también con un enorme potencial para construir sociedades más inclusivas.