El abrazo: una necesidad constante

Alexandra Iguarán, psicóloga especialista en Salud Familiar de la Universidad del Norte.

La Guajira
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Un abrazo puede hacerse con tres intensiones. Con el propósito de lograr un contacto físico en busca del afecto físico, el sicológico que logra la transmisión de emociones y el que da seguridad, en criterio de la psicóloga Alexandra Angarita Iguarán.

Un abrazo puede significar amistad, cariño, dedicación o gratitud. El abrazo es la principal demostración del afecto y ternura, aunque es tan antiguo como la humanidad, tal vez no hemos comprendido la importancia tan grande que implica para el desarrollo emocional y psicológico del ser humano, según la Licenciada en Pedagogía, especialidad Lenguas Modernas, Juliana Echeverry.
Asegura de otro lado Alexandra, sicóloga especialista en Salud Familiar de la Universidad de Norte, que en un abrazo físico, se activa una serie de hormonas que protegen el sistema inmunológico, que en la parte sicológica se detecta la transmisión de emociones (afecto, pesar, consuelo, comprensión) y que el abrazo también es una manifestación de requerimiento de protección como en el caso de los niños cuando se aferran al papá o a la mamá como queriéndole decir no te vayas.
Abrazamos cuando vamos a saludar a alguien, a felicitar o cuando las circunstancias nos indican que hay duelo o condolencia. Un abrazo indica entre otras cosas, aquí estoy, y te acompaño, yo estoy contigo, tranquilo. Un abrazo trasmite amor y seguridad.
Un abrazo fuerte es reemplazado por los niños a cambio de su falta de fluidez, sobre todo cuando están expuestos a algunas situaciones de amenazas, abuso sexual, acoso u otro tipo de vulnerabilidad para hacer sentir su voz de alerta. Caso que también podría suceder en el caso de los adultos, asegura Iguarán.
Dice la especialista, que es necesario reconocer en el abrazo, un acto de amor de expresión, afecto de bondad y vulnerabilidad, sobre lo cual precisa "Cuando abrazamos al otro y nos permitimos consolidar ese abrazo fuerte, expresamos sinceridad, pero cuando no es así, cuando es un abrazo distanciado acompañado de un beso rápido no tiene un contenido afectivo".
Iguarán asevera que la intención es permitirnos cada día, saludar antes de salir de la casa a los hijos y a la pareja. "A veces los abrazos se van perdiendo en la cotidianidad, y es tan fundamental y nutritivo para el bienestar, el amor y la convivencia de la familia. Muchas veces por cultura y complejo no somos tan amorosos, y no le decimos a nuestros hijos que los amamos, lo mismo sucede con nuestra pareja.

Muchas veces los abrazos, no son lo suficientemente cálidos, y en eso también nos tenemos que educar, ya que cuando salimos o cuando llegamos, no tenemos esa manifestación, que tanto nutre el amor familiar". Explica Alexandra Iguarán, psicóloga especialista en Salud Familiar de la Universidad del Norte, docente orientadora en la Institución Educativa Número 2 de Maicao, con 10 años de experiencia, 4 en el campo docente, casada y madre de dos hijas, que en este momento en que tanto se habla en Colombia del posconflicto debe dársele al abrazo un gesto con una alta dosis de reconciliación a la vida misma, para aprender a ser amoroso y a crear paz.

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