La leyenda francesa de Santa Marta y la tarasca

Santa Marta 499 años
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Por: Álvaro Ospino Valiente
Presidente de la Academia de Historia del Magdalena


Cuenta la leyenda que Marta de Betania dejó Judea después de la resurrección de Jesús de Nazaret, sus fieles discípulos realizaron la peligrosa tarea de propagar la religión de su maestro, los romanos que emprendieron la tarea de perseguir a los cristianos, a ella y su familia los pusieron en un barco sin vela, remos o timón para que desaparecieran en el mar, pero por la voluntad del Señor, los vientos los llevaron sanos y salvo al litoral francés, desembarcando en Marsella y luego llegaron al territorio de Aix-en-Provence (Francia) acompañada de su hermana Magdalena y Maximino, muy cerca de Tarascón, población que vivía una tragedia por la “Tarasca” (del francés Tarasque, y este del topónimo de la localidad Tarascón), un monstruo iracundo que habitaba entre Arlés y Aviñón, avecindado en una tenebrosa gruta que devoraba a los hombres, hundía las embarcaciones que surcaban el río, arrasaba los cultivos y descuartizaba el ganado, sembrando el luto y el terror en todos los corazones. 

Marta vence al monstruo rociándolo con agua bendita
Las autoridades que habían enfrentado sin éxito a la Tarasca con todas sus filas y su arsenal, tuvieron conocimiento de los milagros atribuidos a estos siervos de Dios y decidieron suplicarles que derrotarán a ese demonio. Marta escuchó el grave problema que afectaba al pueblo que esperaba al héroe que lo derrotara, al verla llegar pensaron que sus plegarias no fueron escuchadas, puesto que una solitaria mujer no podría vencer a esa inmunda bestia tan poderosa. Con el permiso de sus acompañantes, preguntó dónde se hallaba y siguió a aquellos hombres al territorio donde atacaba, le indicaron un camino que conducía a un bosque y ella entró convencida de aniquilarlo.

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A lo lejos se escuchaban ruidos y rugidos, la población entera temblaba de miedo y lamentaban haber permitido enviar a esa indefensa mujer a un sitio al que ningún hombre armado se atrevería enfrentar. Al poco rato, los rugidos cesaron y todo quedó en silencio, todo el pueblo compadecía y estaba convencido que Marta había sido destrozada a manos de la Tarasca, pero al poco tiempo observaron como esa mujer regresaba por ese solitario camino. Portando en sus manos una cruz, caldereta e hisopo, roció al demonio con agua bendita y exclamando sus plegarias, logró vencerlo; luego, colocó una cinta rasgada de sus vestiduras en las que lo ató para arrastrarlo, retornando a la aldea para entregar la domada bestia. Los vecinos aterrorizados atacaron a la monstruosidad al entrar la noche, que murió sin ofrecer resistencia. Desde entonces todos escuchaban atentos el sermón de Marta y convirtió al cristianismo mucho de ellos, se ocupaba a diario de las oraciones y ayunos, muriendo en esa población a la edad de 88 años, siendo enterrada en la cripta de la la Église Collégiale Sainte Marthe.

En Toledo, el cortejo de gigantes y cabezudos acompaña a la Tarasca toledana desde el siglo XVIII, la figura es un cuerpo de galápago con alas de vampiro y cabeza de serpiente, que abre sus fauces humeantes y expulsa agua a los niños; encima de su cuerpo, va colocada la “tarasquilla”. Cabe anotar que estas festividades estuvieron perdidas y fueron recuperadas a principios de la década de los 80’s del siglo pasado. En Tudela, la Tarasca sale delante de la cruz en la procesión de esta forma burla la real cédula de Carlos III, que prohibió estas manifestaciones en ella. La figura es acompañada por veinte “tarasqueros” y una niña vestida de blanco llevando a la Tarasca con una cinta blanca, junto a una comparsa de gigantes, la agrupación de banderas que las lanzan y las "bailan" y músicos todos ellos ataviados con vistosos colores y reproduciendo trajes del siglo XVI. En Madrid desde el siglo XVII, también eliminaron la procesión durante la celebración del Corpus por la real cédula de Carlos III y en Zamora la Tarasca desfila junto a los gigantes y gigantillas. 

LA LEYENDA DE SANTA MARTA Y LA TARASCA CONVERTIDA FIESTA 



El Corpus Christi es una fiesta de la Iglesia católica destinada a venerar la eucaristía, festividad del calendario litúrgico que tiene lugar el jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Su origen sigue siendo desconocido, la procesión del Corpus Christi en Zamora aparece documentada en 1593, se afirma que su origen es francés; no obstante, se le atribuye un origen hispánico por la similitud de los elementos iconográficos: el batum, drago, draco en Cataluña, o la coca gallega, todas con figuras demoniacas de dragones construidas con placas de madera que simulan escamas sobre unas andas, faldillas en que se pintaban sus patas, una larga cola, orejas puntiagudas, alas e incluso ubres, como una realizada en Madrid, o con siete cabezas como una de Granada. Sobre ella cabalgaba otro personaje, encarnado a veces por una mujer -mozuela, madama y hasta tarasquilla o Ana Bolena en Toledo, muñeca de cabellos rubios y traje colorado- y a su alrededor podían aparecer otros seres grotescos: gigantillos, tarascones o gigantas.

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Durante el desfile de esa fiesta religiosa, se revela como el mito se reviste de valor simbólico y se convierte en un rito, allí el dragón que representa el mal es derrotado por el bien, encarnado por una figura femenina que cabalga sometiéndolo. A través del tiempo en el recorrido las tarascas se hacen acompañar con gigantes cabezudos (cabezones) que desfilan por las calles, dando mamporros a la gente que se ponga "a mano" con las vejigas hinchadas de aire que portan y La Tarasca; además de charangas y agrupaciones musicales que animan el desfile.

Las fiestas de la Tarasca en Tarascón (Francia)
Los habitantes de Tarascón (Francia), luego de convertirse al cristianismo para conmemorar la victoria de la santa sobre el dragón, tomó el nombre de la ciudad aterrorizada por él, siendo elegida como su patrona, instituyendo una fiesta anual que perpetúa reproduciendo ese recuerdo, llevando en bulliciosa procesión por las calles, por una ocasión anual, la imagen del monstruo, encadenado y vencido a los pies de la pudorosa santa Marta de Betania. La víspera de este solemne día, el alcalde de la ciudad, a la resonancia de las trompetas, publica la advertencia a todos los residentes quedan de la aparición del dragón y no se responsabiliza por algún herido o daño que pudiera ocasionar. Al día siguiente, todos esperan pacientemente la aparición en desfile de la Tarasca.

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Las fiestas de la Tarasca en el Corpus Christi en Granada (España) 
La fiesta del Corpus Christi es una celebración que se da en todo el mundo cristiano para rendir culto a la Eucaristía. Tras la entrega de la ciudad y el Reino de Granada por el último rey de la dinastía Nazarí, Boabdil, los Reyes Católicos, instauraron la celebración de esta festividad en Granada, por convicción católica, pero también como una herramienta para "cristianizar" a la población musulmana. Desde entonces, todos los años, las calles de Granada se engalanan para recibir la Procesión del Corpus: el desfile de la Custodia acompañada por representantes eclesiásticos, militares y civiles, la banda de música y el público, que participa en el evento. En Granada, actualmente en la procesión, un dragón soporta un maniquí vestido por un diseñador de moda marcando tendencia de la ropa que se lleva ese verano. El maniquí es precioso y remaquillado todos los años, que desata polémica entre los asistentes con opiniones a favor y en contra respecto al vestuario y maquillaje. Con relación al vestuario (diferente cada año) que porta la figura femenina de La Tarasca, hay un dicho popular granadino, muestra de la "malafollá", que simplemente dice: "vas vestida peor que la Tarasca".

Las fiestas de la Tarasca en otras ciudades de España
La imagen de la Tarasca procesiona las fiestas del Corpus Christi que se celebran cuarenta días después de la Semana Santa en muchas poblaciones españolas, como Granada, Toledo, Zamora, Tudela, Madrid, Burgos, Segovia, Astorga, Villalpando, Cádiz, Málaga o Sevilla y en multitud de localidades gallegas (Redondela y Betanzos), catalanas (Villafranca, Reus y Berga) o navarras, desde las que han trascendido a Portugal y América en diversas variantes, orígenes provenientes de la leyenda de santa Marta de Betania, que se remonta al siglo XI en la región de la Provenza francesa. En Sevilla iba acompañada de gigantes y cabezudos con la hidra representando la herejía, hasta 1790, cuando se cumplió una real cédula del monarca Carlos III, prohibiendo todo elemento profano en las fiestas del Corpus. En Valencia, durante la procesión del Corpus Christi se representaba la Tarasca de santa Marta con unas figuras llamadas rocas. 


En Toledo, el cortejo de gigantes y cabezudos acompaña a la Tarasca toledana desde el siglo XVIII, la figura es un cuerpo de galápago con alas de vampiro y cabeza de serpiente, que abre sus fauces humeantes y expulsa agua a los niños; encima de su cuerpo, va colocada la “tarasquilla”. Cabe anotar que estas festividades estuvieron perdidas y fueron recuperadas a principios de la década de los 80’s del siglo pasado. En Tudela, la Tarasca sale delante de la cruz en la procesión de esta forma burla la real cédula de Carlos III, que prohibió estas manifestaciones en ella. La figura es acompañada por veinte “tarasqueros” y una niña vestida de blanco llevando a la Tarasca con una cinta blanca, junto a una comparsa de gigantes, la agrupación de banderas que las lanzan y las "bailan" y músicos todos ellos ataviados con vistosos colores y reproduciendo trajes del siglo XVI. En Madrid desde el siglo XVII, también eliminaron la procesión durante la celebración del Corpus por la real cédula de Carlos III y en Zamora la Tarasca desfila junto a los gigantes y gigantillas. 

LA FIESTA DE TARASCÓN, PATRIMONIO ORAL E INMATERIAL DE LA HUMANIDAD  DECLARADO POR LA UNESCO 



La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), por sus siglas en inglés) en su Convención de 2003, adoptó la política cultural de protección del acervo monumental inmaterial o intangible de los pueblos del mundo. De acuerdo a ese acuerdo, la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial o patrimonio cultural intangible (PCI), “es el crisol de nuestra diversidad cultural y su conservación, una garantía permanente”. Es la raíz de nuestra diversidad cultural y su mantenimiento es una garantía para la continuación de la creatividad.

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La Unesco, creó un comité que se reúne en forma regular, para inscribir los elementos del PCI, elegidos según su relevancia, se define así.
Patrimonio cultural inmaterial significa las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y habilidades, así como los instrumentos, los objetos y artefactos, los espacios culturales asociados con los mismo que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconocen como parte de su legado cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, transmitido de generación a generación, es constantemente recreado por comunidades y grupos en respuesta a su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, y les proporciona un sentido de identidad y continuidad, promoviendo de este modo el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana. Para los fines de esta Convención, la consideración se concederá únicamente al patrimonio cultural inmaterial en tanto sea compatible con los vigentes instrumentos humanos de derecho, así como con los requerimientos de mutuo respeto entre comunidades, grupos e individuos, y a un desarrollo sostenible.

Desde entonces, ese pasaje histórico entre santa Marta y el demonio ocurrido en Tarascón (Francia), vuelto leyenda y recreado por ese pueblo, fue proclamado por la Unesco  como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad desde el 25 de noviembre de 2005; además de ser inscrita dentro del apartado Gigantes y dragones procesionales de Bélgica y Francia en 2008, junto a otras ciudades españolas del sur de Andalucía donde se celebran festividades en su honor. 

LA ICONOGRAFÍA DE LATARASCA EN VARIAS REGIONES

La monstruosa imagen de la Tarasca famosa criatura mitológica de origen francés, está catalogada con otros mitos demoniacos representados como dragones, ejemplo el que derrotó san Jorge, soldado de Capadocia al servicio del emperador romano Diocleciano que murió mártir por no querer renunciar a su fe cristiana y que es patrón de muchas ciudades europeas. La Tarasca ofrece numerosas variantes en su representación o iconografía, según las ciudades o villas, extendido el carácter simbólico a otras poblaciones de Francia y España; sin embargo, existe una versión sobre que proviene de una antigua leyenda de origen céltico. 

Este dragón, creado y recreado para cada ocasión festiva con patas como garfios y enormes fauces para tarascar (tarasca y tarascar se registran en nuestro diccionario como mordedura y morder), ha sido una figura efímera que terminaba unas veces destrozada y otras necesitadas de restauración. Suele estar hecho de tablillas de madera encajadas unas con otras como escamas. Su cabeza, que se revuelve hacia la mujer que la domina, va tallada en madera, retocada en escayola y estuco, y posee una lengua de hierro por la que sale el humo del incienso que arde en un brasero interior, y en ocasiones lleva alas de lienzo sobre armazón de madera y patas traseras dotadas de garras. También es figurado como un enorme dragón, mitad animal, mitad pez; más gordo que un toro, más largo que un caballo, tenía la cara y la cabeza de un león, los dientes afilados como espadas, la crin de un caballo, el lomo afilado como un hacha con escamas erizadas y afiladas como barrenas, la cola de una serpiente, seis pies con garras de oso y un doble caparazón, como el de una tortuga, a cada lado.

En Tarascón (Francia), la Tarasca, es representada como un animal repulsivo de unos veinte pies de longitud (unos seis metros), con una enorme cabeza redonda e inmensa boca que se abre y cierra con un resorte. Ojos brillantes y un cuello que entra alargándose en el gigantesco cuerpo, que está destinado a contener las personas para moverlo; por último, una larga cola moviéndola a doquier y que podía provocar heridas a los quienes se le acercaban. Cuando el monstruo se siente muy asediado, sus ojos lanzan llamas que llegan a setenta y cinco pies quemando todo lo que se encuentra a su paso. Si en su camino advierte algún personaje importante de la ciudad, se le acerca con mucha amabilidad envolviendo su cola de alegría, abre su boca en señal de hambre. El personaje agraciado que sabe lo que significa, le lanza una moneda que va a parar a los caballeros que lleva en el vientre. También, he descrita como una especie de dragón con su cabeza como de león con orejas de caballo y una expresión desagradable, tiene seis cortas patas, parecidas a las de un oso, un torso similar al de un buey y un caparazón de tortuga a su espalda con una escamosa cola que terminaba en el aguijón de un escorpión.

En Granada (España), la Tarasca era un animal monstruoso, muy fiero, mitad serpiente mitad mujer, que engañaba a los hombres quienes terminaban cediendo a sus encantos y los devoraba o mutilaba horriblemente; también es representada con una mujer encima de un dragón alado. En la Edad Media, cada iglesia tuvo su Tarasca o su dragón sumiso y encadenado que acompañaba las procesiones a la manera de aquellos esclavos que precedían al carro del vencedor en las fiestas romanas. En esta región de Andalucía, la figura de la Tarasca fue cambiando con el tiempo, a veces como un inverosímil animal de anchísimo vientre, largo, ensortijado, flexible cuello y fauces movibles que capturaba lo que se ponía a su alcance; otras veces aparecía con una alada e hiperbólica sierpe y en ocasiones una hidra de siete cabezas.

La Tarasca era uno de los elementos esenciales en las procesiones del Corpus Christi que durante los siglos XVI al XVIII se hicieron tanto en Madrid, como en las principales ciudades de la Península, y muy arraizada en la religiosidad española. La figura toma forma de dragón, sobre cuya grupa se presentaban diferentes figuras ridículas o burlescas, era un elemento muy apreciado por la cultura popular poseyendo un significado simbólico, evidenciado incluso para los espectadores menos ilustrados, especialmente en lo que al siglo XVII. En Galicia, la Tarasca se idealizaba como un gran dragón, mitad bestia y mitad pez, más grande que un buey y más largo que un caballo con dientes afilados, como una espada y cuernos a cada lado, cabeza como un león, cola como una serpiente. Por último, en España la Tarasca cumplía las funciones de un monstruo utilizado para asustar a los niños para que tuvieran un buen comportamiento, como el cuco en nuestro contexto; aquí en Colombia el término Tarasca se aplica a una mujer temible o denigrada por su agresividad, fealdad, desaseo o excesiva desvergüenza.

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