Don Orlando y doña Olga Prieto Díaz, eran una pareja inseparable que construyó un hogar ejemplar, lleno de afecto respeto y cariño y que durante 51 años gozaron de un amor mutuo, que es ejemplo para sus descendientes.““Recién casados instalaron su hogar en Santa Marta; juntos disfrutaron de los buenos momentos en vida de sus padres y suegros, compartiendo cada momento con la numerosa familia Vives Campo, que día tras día crecía con la llegada de los nietos de don Pepe y doña Silvia Rosa.
“Edificaron su hogar basados en el ejemplo recibido por los suyos, lograron una armonía y una tranquilidad que les sirvió para ver crecer su propio hogar, con la llegada de su hijo mayor Orlando, al que le siguieron Santiago, Andrés y Verónica, que fueron siempre el centro de atención.““Cada uno de ellos aportó a don Orlando y doña Olga felicidad, alegría, cariño y satisfacción a medida que crecían y se convertían en personas de bien, educadas en valores y servidores al prójimo, así como se hace en todo hogar bendecido por Dios y guiado por la Virgen.““Don Orlando disfrutó de cada una de sus descendientes; sus hijos fueron su prioridad y cuando llegaron los nietos supo que el amor infinito existe y se prolonga en ellos.““Es así que deja a su esposa doña Olga una herencia y un legado de amor por el cual hay que seguir adelante.
A sus hijos Orlando José Vives Prieto; Santiago Vives Prieto y Rossana Castro; Andrés Vives Prieto y Yeimi Badillo; Rafael Monroy y Verónica Vives, les queda también una herencia de afecto, ternura y cariño que deben transmitir a los nietos de don Orlando y doña Olga; José David, Orlando Emeterio, Santiago, Alejandra, Cristina, Valentina, Laura, Sofía, Margarita Rosa y Manuela.““Ellos tienen en su esposo, padre y abuelo el mejor ejemplo de ser humano y deben sentirse orgullosos de ello.“
