La vida de Génesis, una joven madre soltera con tres hijas cambió como la de muchas otras que tuvieron que migrar desde Venezuela en busca de alimento y techo para su creciente familia.
En su triste trasegar, entre las limosnas que recibe en la esquina de las avenidas de los Estudiantes con Ferrocarril, tuvo ayer un aliciente que le elevó las ganas de querer salir adelante, cuando uno de sus hijos se graduó para ingresar el siguiente año a primaria.
Orgullosa lo llevó con toga y birrete a bordo para que fuera admirado y felicitaran al tiempo, que les pedía colaboraciones para tener con qué comer.

