Un tremendo susto se llevaron los habitantes de la Ciudadela 29 Julio, cuando un rayo cayó justo en un árbol cerca a un parqueadero. Por fortuna solo hubo pequeños daños materiales, y el nerviosismo del momento por el estruendoso ruido del trueno que, avisando junto a un cielo encapotado, predecía una posible lluvia que nunca llegó, jugándole una mala tarde a los samarios ansiosos con que del cielo viniera agua y refrescara las altas temperaturas que imperan.
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