Nueve de los once miembros de las Fuerzas Armadas colombianas que murieron el pasado lunes junto a un policía en un ataque guerrillero fueron despedidos ayer en una misa a la que asistió el Presidente Juan Manuel Santos.
A la ceremonia religiosa, que se celebró en la Escuela Militar José María Córdova de Bogotá, acudieron también los familiares de los fallecidos, así como varios ministros del Gobierno y altos mandos militares. Cuando los once féretros llegaron al recinto eclesial de la escuela militar, los familiares se acercaron para reconocer los de sus seres queridos por las placas identificativas colocadas en la tapas. Tras la ceremonia, los féretros fueron trasladados a sus lugares de origen de los militares, para su entierro. Santos evitó hacer declaraciones tanto a la entrada como a la salida de la ceremonia.
Durante la ceremonia, al jefe de Estado se le vio bastante compungido por el hecho.
Previamente había insistido en la necesidad de seguir trabajando por la paz y en referencia a los diálogos con las Farc en Cuba, manifestó que entre más pronto se concrete un cese el fuego bilateral y definitivo, "más vidas nos vamos a ahorrar".
A la ceremonia litúrgica, oficiada por el Obispo Castrense, monseñor Fabio Suescún Mutis, asistieron los ministros del Despacho y los altos mandos militares.