Completa calma se registra a esta hora en la ciudad, cuando todo el mundo está frente a los televisores viendo el encuentro que acabó de terminar entre Colombia y Venezuela en Chile, por la Copa América.
En los estaderos y en sus casas, los samarios observaban expectantes el cotejo, a la espera del triunfo de la Selección, el cual al final no se presentó. Más de 800 policías ejercen presencia en los sitios neurálgicos y donde confluyen los apasionados del fútbol del combinado patrio, a fin de mantener esa tranquilidad durante y después del partido.
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