Siria (AP) Casi un mes de que comenzaron los ataques aéreos rusos en Siria, ha subido el estado de ánimo en un campamento de refugiados de un suburbio de esta ciudad costera, donde residentes desplazados por la prolongada guerra civil tuvieron el viernes palabras de elogio para el presidente ruso Vladimir Putin y la campaña de bombardeos de Moscú.
Rusia sostuvo conversaciones en Viena con Estados Unidos, Arabia Saudí y Turquía —acérrimos enemigos de Bashar Assad—, pero continuaron profundamente divididos sobre el futuro del presidente sirio. El secretario norteamericano de Estado John Kerry dijo que los representantes de los países se reunirían nuevamente alrededor del 30 de octubre para discutir cómo terminar el conflicto en Siria.
Putin aumentó esta semana la presencia de Moscú en la crisis siria, reuniéndose con Assad en el Kremlin, mostrando su poder militar ante periodistas, e involucrándose en esfuerzos diplomáticos al discutir un acuerdo político para el conflicto. Rusia es el principal aliado de Assad, junto con Irán.
Kerry dijo que a pesar del apoyo ruso e iraní, Estados Unidos y las naciones aliadas "entienden que Assad crea una dinámica imposible para la paz", una situación que "tiene que ser resuelta". Pero el ministro ruso de Relaciones Exteriores Sergey Lavrov señaló que el respaldo de Moscú a Assad sigue siendo fuerte a pesar de lo que describió como "rumores" de que las negociaciones en curso tienen la intención de retirarlo el poder.
A pesar de no ser capaces de resolver sus diferencias, Kerry dijo que la reunión de Viena "fue constructiva y productiva, y consiguió que emergieran algunas ideas, las cuales voy a compartir hoy, y que espero tengan una posibilidad de cambiar la dinámica".