La exsecretaria de Estado y aspirante a la candidatura presidencial demócrata, Hillary Clinton asumió hoy su responsabilidad por el ataque contra el consulado estadounidense en Bengasi (Libia) en 2012 y aseguró que hizo cuanto pudo ante la situación.
En una sesión aún en curso ante el comité de la Cámara de Representantes que investiga las muertes del embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, y otros tres funcionarios en Bengasi, Clinton aseguró que teniendo en cuenta la información disponible en ese momento, la reacción del Gobierno estadounidense fue la mejor posible.
"No tengo ninguna duda de que lo hicimos lo mejor posible teniendo en cuenta la información que teníamos entonces", aseguró la que fuera entonces jefa de la diplomacia estadounidense ante el comité especial de legisladores, convocado para analizar lo acontecido en Libia.
Clinton fue objeto de duras preguntas por parte de los legisladores republicanos, quienes acusan a la Administración Obama de no contar toda la verdad sobre lo que ocurrió en el ataque.
A la polémica sobre el atentado se sumó en los últimos meses otra acerca del uso por parte de Clinton de su cuenta de correo personal para asuntos de Estado, sobre lo que también se le preguntó hoy a lo largo de la sesión, que ha superado ya las seis horas de duración.
Después de que fuera revisados por el Departamento de Estado para no incurrir en la publicación de información clasificada, una gran parte de las más de 55.000 páginas de correos electrónicos de Clinton están ya a disposición pública para despejar cualquier duda.
Los legisladores republicanos miembros del comité cuestionaron a Clinton por la ausencia de correos en sus archivos relativos a un ataque previo ocurrido en Libia en abril de 2012, y reprocharon a la ex secretaria una falta de interés por las tensiones crecientes en el país norteafricano.
La aspirante a la candidatura demócrata explicó que "la mayor parte" de su trabajo como jefa de la diplomacia estadounidense no lo realizaba a través de correos electrónicos, sino a través de reuniones personales o llamadas telefónicas.
Los republicanos formularon duras acusaciones contra la ex secretaria de Estado, quien se apoyó en las investigaciones que han tenido lugar durante los últimos tres años para afirmar que su gestión no fue irregular.
La también ex primera dama, emocionada en ciertos momentos de la maratoniana audiencia, aseguró a los congresistas "haber perdido más horas de sueño" a causa de lo ocurrido que todos los legisladores presentes juntos.
"Me imagino que he pensado más sobre esto que todos ustedes juntos", reiteró.
Clinton, que mantuvo la compostura pese a los reiterados ataques, fue duramente interpelada por el legislador Jim Jordan, quien la acusó de ocultar deliberadamente información a la ciudadanía.