Evo Morales, cinco años más

Nacional
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Hora: 09:36 a.m.

Fue un triunfo por goleada, como diría Evo Morales, un apasionado del fútbol, quien resultó elegido por tercera vez (2005, 2009 y 2014) como presidente de Bolivia. El primer mandatario indígena del país, que llegó al poder hace nueve años y enfrentó una dura resistencia en su primer gobierno, confirmó que hoy no tiene un rival que logre convertirse en una alternativa electoral.

Por tercera vez venció al empresario Samuel Doria Medina y al expresidente Jorge Tuto Quiroga, quienes a pesar de complejos cambios de imagen en sus partidos y sus figuras tienen cada vez menos influencia política y económica en el país. El único partido que gana cada vez más adeptos, según los resultados electorales, es el Movimiento al Socialismo (MAS), el de Morales, que desde que se hizo cargo del país no ha tenido un año en que las cuentas electorales le den un número negativo.

El presidente votó a primera hora en el Chapare (Cochabamba), la zona cocalera donde nació, crió llamas, formó un sindicato, inició su carrera política y donde, según le dijo al diario El Deber, quiere ser mesero cuando ya no sea presidente: “El gran proyecto que tengo es montar un restaurante allá en el Chapare... que el presidente sea mesero”, dijo recientemente. Pero sus planes tendrán que esperar, por lo menos hasta 2020, cuando acabe un nuevo mandato presidencial, que consiguió con un respaldo que hace una década nadie habría considerado: Santa Cruz, motor económico y zona opositora por excelencia, en donde el presidente Morales logró doblegar a sus adversarios.

Lo hizo gracias a su pragmática política económica. Morales apeló a los logros de su gestión, que convirtieron a Bolivia en uno de los países con mayor crecimiento de la región. Desde 2006 el país vive un despegue económico sin precedentes, según analistas, gracias a los altos precios de las materias primas y los hidrocarburos. En una década los ingresos por exportaciones pasaron de US$2.000 millones a US$10.000 millones. “El país jamás tuvo unas reservas internacionales como las de ahora, que rondan los US$15.000 millones”, explicó Javier Suárez, analista político boliviano. “La nacionalización de los hidrocarburos en 2006 le dieron cuantiosos recursos al Estado y le permitieron mejorar la distribución del ingreso en beneficio de los sectores populares y vulnerables. Nunca Bolivia había vivido un crecimiento ininterrumpido durante tantos años, que este año sería del 5,2%, según estimaciones del FMI”, dijo el analista.

En el campo social, Bolivia es otra. La inclusión se siente en las calles, en donde ya no es mal vista la mezcla entre blancos e indígenas, población que estuvo en un sistema de semiesclavitud hasta 1952, cuando trabajaban sin ningún pago. Hoy los indígenas ocupan espacio de poder y deciden frente a los principales temas de la política nacional, como la Ley Antinarcóticos o los proyectos de desarrollo. El 70% de los bolivianos consideran que el país va por buen camino y el 80% aprueba la gestión del presidente. Por eso a nadie sorprendió su triunfo.

* Fin de la bonanza

 Sin embargo, hay tareas pendientes: la mayor parte de poblados campesinos e indígenas del país no cuentan con servicios de agua o alcantarillado, según reportes de prensa. La debilitada oposición, por su parte, insiste en la creciente inseguridad, el tráfico de drogas, la pobreza extrema que se mantiene en el orden del 20% y la falta de oportunidades para los jóvenes, además de la alianza política con Venezuela, que muchos no ven con buenos ojos. “El presidente tiene muchos temas pendientes, a pesar de su buen desempeño, así que el gran reto será demostrar que es capaz de mejorar todo lo que todavía falta”, aseguró Sorela Sánchez, analista política.

Desde las filas gobiernistas apuntan que los resultados de estas elecciones ayudarán a concretar y ampliar el programa de gobierno de Morales. Sin embargo, muchos periódicos se cuestionan si el control del Congreso sea algo que le conviene al país. “Morales podría tener vía libre para modificar la Constitución, en particular, para habilitar la reelección presidencial indefinida, algo que la actual Constitución boliviana no permite”, señaló Sánchez.

Otros analistas temen que Morales caiga en la tentación de impulsar reformas sin oposición y de seguir ampliando su control sobre los medios de comunicación, a los que acusa de ser cada vez menos independientes. Morales calmó los ánimos comprometiéndose a no promulgar una ley de medios. Pero la duda persiste. “Es necesario crear una alternativa que refuerce la democracia, o si no el presidente se quedará sin nadie que lo controle”, agrega el analista Suárez.

El expresidente boliviano y vocero de Bolivia en la demanda marítima contra Chile, Carlos Mesa, le dijo a la agencia Efe que el mayor desafío de Morales será responder al fin de la bonanza económica de la última década, un fenómeno que no es exclusivo del país andino, sino de toda Suramérica. “Hablar de los próximos cinco años es muy difícil, porque entramos en un ciclo económico distinto al que el presidente ha conocido hasta hoy y, por lo tanto, hay que conocer cómo responde a ese desafío”, señaló. Mesa insistió en que el tema no es de tendencia ideológica, sino de ciclos financieros: “La bonanza económica no es de Bolivia, es de América del Sur, que ha vivido la década más espectacular de su historia económica con ventaja”.

Gonzalo Chávez, profesor de economía en la Universidad Católica Boliviana, le señaló a AFP que la economía del país suramericano puede mostrar virtudes de forma, pero tiene defectos de fondo: “En la macroeconomía se ve un interesante panorama, con una bonanza económica, pero es necesario un análisis más profundo sobre la estrategia económica”.

Para dar más herramientas de subsistencia este año el gobierno aprobó una polémica ley que permite trabajar por cuenta propia a los niños desde los 10 años. “Uno ve un país con viejos problemas: sigue siendo exportador de recursos naturales, tiene bajísimos niveles de productividad y una economía informal gigantesca que da empleo a un 80% de bolivianos”, dijo Chávez.

El análisis parece ser uno cuando se habla de los años por venir para Morales, acostumbrado a anotar en todos los comicios: un nuevo partido está por comenzar y lo mejor será mantener la estrategia y no subestimar a la oposición, pues demasiada confianza podría provocar un gol en contra.

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