Hora: 06:45 p.m.
En carta a los expresidente de Brasil, Fernando Cardoso; Chile, Ricardo Lagos; España, Felipe González y Estados Unidos, Bill Clinton, además del ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, quienes en el relanzamiento de la llamada Tercera Vía en Cartagena este martes firmaron una declaración de respaldo al proceso de paz que adelanta el gobierno del presidente Juan Manuel Santos con las Farc en La Habana (Cuba), el expresidente Álvaro Uribe Vélez cuestionó los alcances de dichas negociaciones y la manera como se están llevando, según él, “en medio del asesinato de los colombianos”.
“Hoy la realidad de Colombia es otra. Durante las negociaciones entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Farc, las acciones criminales de ese grupo terrorista se han incrementado en contra de los colombianos y del futuro de las nuevas generaciones, como lo demuestran las cifras de asesinatos, secuestros y ataques contra la infraestructura del país”, señala el exmandatario en su misiva.
Cifras en mano, tomadas de un informe elaborado por el Centro de Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda, Uribe les dice en su carta que entre 2010 y 2013, los retenes ilegales de la guerrilla se incrementaron en 69%, los atentados contra infraestructura en 283% y el secuestro en un 7%. Y agrega que en ese mismo período, los delitos de seguridad urbana también aumentaron: lesiones personales en 46%, hurto a personas 46%, hurto a comercio 69%, y hurto a entidades financieras 26%. Además, la extorsión creció 258%.
Y ya en concreto, sobre los diálogos de paz de La Habana, asegura que la reglamentación que enmarca la negociación con las Farc “deja abiertos y facilita los espacios para la impunidad”. Para el expresidente Álvaro Uribe, “la paz sin mínimos de justicia es efímera y dañina, lesiona los derechos de las víctimas y atenta contra la propia legitimidad del Estado”.
“Las nuevas normas dan elegibilidad no solamente al rebelde sino también al narcotraficante, secuestrador e incluso a quien haya incurrido en graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario. Aquello compromete la paz de nuestro país en el largo plazo. Los otros grupos al margen de la ley que existen en Colombia y el pueblo en general, reciben el mensaje de que la violencia es una vía alterna para acceder al poder político. Si la violencia y el terrorismo se legitiman, se perpetuarán en nuestro país, dejando nuestra democracia con una profunda herida”, enfatiza el exmandatario.
Y seguidamente se pregunta: “¿Qué justificación hay para mantener una negociación en términos tan favorables para los criminales, cuando esos negociadores presionan más concesiones a través de una escalada violenta que deja civiles, militares y policías asesinados y secuestrados, y somete a los ciudadanos al terror de sus ataques?”.
Al final de la carta, Uribe señala que el proceso de paz entre el gobierno del presidente Santos y las Farc es un proceso que, “con el pretexto de acercarnos a la paz, debilita la democracia que queda a merced del narco-terrorismo, y aleja, así, la posibilidad de una convivencia pacífica”. Asimismo, reitera que el Centro Democrático “respalda una paz sin impunidad, sin reclutamiento y sin asesinato de niños; sin elegibilidad política de aquellos incursos en delitos atroces; sin extorsión; sin secuestro y sin asesinato de civiles, y sin asesinato de policías y soldados. Una paz con cumplimiento del terrorismo de suspender las actividades criminales”.
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