Colombia recuerda un año después el comienzo del estallido social.
Decenas de miles de personas salían hace un año a las calles del país pidiendo la derogación de una reforma tributaria. Las protestas se extendieron durante semanas y dejaron 83 muertos, más de la mitad, presuntamente, a manos de la policía.
Fue el estallido de una crisis social -en un país con una de las mayores desigualdades del mundo- que se venía fraguando desde antes de la pandemia, pero que los confinamientos agrandaron, al empujar a un sector de la población de nuevo a la pobreza y con miles de jóvenes sin trabajo ni dinero para financiar sus estudios.
Los gritos de "El pueblo no se rinde, carajo" se mezclaban de forma festiva por las mañanas en las calles, pero cuando caía el sol, sobre todo en barrios populares de Cali, la tercera ciudad del país, el ambiente se caldeaba y las arremetidas de la policía eran contestadas por los manifestantes.
En total hubo, según el Ministerio de Defensa, más de 14.000 concentraciones, marchas y bloqueos desde el 28 de abril, y 83 personas murieron, de las cuales al menos 44 presuntamente por acción desproporcionada de la fuerza pública. Hubo también 96 víctimas de violencia ocular y 35 de violencia sexual por parte de la fuerza pública.
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Un año después, y a pesar de que parecía que el estallido social pudiera repetirse en cualquier momento, la movilización social está casi congelada, a pesar de que muchos de los problemas siguen ahí.
Este jueves hay convocatorias a protestas y, sobre todo, actos de conmemoración en Cali y Bogotá, pero no se esperan grandes manifestaciones como las del año pasado.
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El aniversario de las protestas se cumple a un mes de las elecciones presidenciales y el país se divide entre Federico Gutiérrez y Gustavo Petro, los más fuertes aspirantes a ganar.