El asbesto, es el nombre por el que se designa a un grupo de minerales de origen natural, que se presentan como un manojo de fibras que pueden separarse en hilos delgados y duraderos y que son resistentes al calor, al fuego y a las sustancias químicas.
Este ha sido considerado como un producto cancerígeno por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, por la Oficina de Protección Ambiental y por la Oficina Internacional para la Investigación del cáncer, puesto que según investigaciones realizadas, la exposición al asbesto puede incrementar el riesgo de cáncer de pulmón y de mesotelioma, razón por la cual ha sido prohibido en más de 50 países alrededor del mundo.
Frente a esta situación, la senadora del partido Conservador, Nadia Blel Scaff, presentó un proyecto de ley en el Congreso de la República, que buscaba prohibir la producción, comercialización, exportación, importación y distribución del asbesto y de cualquiera de sus derivados, sin embargo, este se hundió, con una fuerte oposición del actual ministro de Salud, Alejandro Gaviria.
El Ministro, indicó que de ser aprobado este proyecto, se perderían más de 60.000 empleos en el país, específicamente en los sectores dedicados a la producción de tejas y fibrocementos en donde su utilización sobrepasa el 90%.
Así mismo, aseguró que aún no existe el suficiente respaldo científico que asegure que existen riesgos para la salud por el asbesto.
En respuesta, la senadora ponente del proyecto, hizo un fuerte pronunciamiento frente a la negativa que se le dio, señalando que “el fuerte lobby de la industria y la incoherencia del gobierno en sus políticas de salud, han incidido en los resultados de este debate. Una vez más en Colombia se imponen los intereses económicos por encima de la salud de los colombianos”.