Agrobiodiversidad en la Sierra Nevada de Santa Marta

La diversidad de cultivos en la sierra tiene como fin generar nuevas líneas de ingresos para agricultores, aumentar la resiliencia ante el cambio climático y producir un mosaico de conservación.

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Por Daniela Peñarredonda
Redacción El Informador

La agricultura es una de las actividades económicas más importantes del departamento del Magdalena. Los principales cultivos son los de banano y palma de aceite ubicados en el corredor agroindustrial de la Zona Bananera, y que representan el 68,1% del PIB departamental. También se registran cultivos en menor medida como maíz, yuca, cítricos, mango, café, plátano, frijol, entre otros. En cuanto al banano, tercer producto de exportación del país, en esta parte del país hay 12.975 hectáreas en producción. Este sector representa el 43,7% del PIB agrícola departamental. Según cifras de Asbama, en el 2019 se exportaron 17,9 millones de cajas de banano al mundo.

Por su parte, de palma de aceite hay 57.372 hectáreas sembradas en el departamento. En 2018 la producción de aceite de palma crudo alcanzó las 221.163 toneladas, lo que representa el 13,56% de la producción nacional. En total el sector palmero contribuye con el 24,4% del PIB del Magdalena.
Campesinos e indígenas han comenzado a diversificar los cultivos tradicionales de pancoger con el fin de generar ingresos.
Campesinos e indígenas han comenzado a diversificar los cultivos tradicionales de pancoger con el fin de generar ingresos.
Cultivos en la Sierra Nevada de Santa Marta

Otro punto importante de cultivos en el departamento es la Sierra Nevada de Santa Marta, a pesar que no representa grandes volúmenes de producción, posee todos los pisos térmicos, lo que permite cultivar diferentes productos de calidad. Es así como desde hace décadas los campesinos e indígenas tienen cultivos de pancoger y desde hace varios años se ha venido impulsando la agrobiodiversidad, que se traduce en nuevas fuentes de ingresos para las familias.



Así lo explica Santiago Giraldo, director ejecutivo de la Fundación Prosierra Nevada de Santa Marta. “Lo que venimos promoviendo son por un lado lo que llamamos esquemas agroforestales, que implican sembrar nuevas especies de árboles algunos maderables y otros productivos, frutales, sobre todo, que están ligados a generar otras líneas de ingresos para la población campesina e indígena”, señala el antropólogo y director de Prosierra.

Entre las siembras se encuentran productos como la guanábana, mango, cítricos, el cacao y el aguacate, que se cultiva injertado o de variedades que hay en la Sierra Nevada de Santa Marta. “Tanto agricultores campesinos como indígenas han ido diversificando los cultivos desde hace bastante tiempo y se están asociando en cooperativas”, indicó el director de Prosierra.

De acuerdo con Giraldo, el objetivo es poder establecer nuevas líneas de ingresos para la población, de forma que complementen las que ya tienen con los cultivos tradicionales de pancoger.

“Esto para que, para aumentar la resiliencia ante el cambio climático y para generar un mosaico de conservación, en los cuales las tierras son productivas, pero se mantiene en muy buen estado de conservación con estos esquemas agroforestales”, agrega Santiago Giraldo.
Cultivo de algodón orgánico con semillas nativas, proyecto en la Sierra Nevada que acaba de terminar la fase piloto.
Cultivo de algodón orgánico con semillas nativas, proyecto en la Sierra Nevada que acaba de terminar la fase piloto.
Cultivo de algodón orgánico, una apuesta a mediano plazo

Uno de los proyectos que se impulsa desde Prosierra es el cultivo de algodón orgánico con semillas nativas, el cuál acaba de terminar la fase piloto. La historia detrás de esta apuesta es la falta de disponibilidad de semillas no transgénicas de algodón en Colombia, por lo que fue necesario adentrarse en la Sierra Nevada de Santa Marta para encontrar algodón nativo, que según el director de la Fundación Prosierra, los indígenas han cultivado en esta zona desde tiempos prehispánicos.

“Venimos desde hace tres años en un proceso de experimentación con variedades de semilla nativa de algodón de la Sierra Nevada de Santa Marta que encontramos en nuestra estación de investigación en Río Frío y lo hicimos fue hacer una prueba piloto en los últimos tres años para ver qué tan viable era la producción a escala de ese algodón”, indica Giraldo.

La primera cosecha de esta prueba piloto ya es una realidad, como resultado de esta prueba piloto se produjo una paca de algodón comercial que en estos momentos se encuentra en Medellín, siendo hilada para producción de confección textil, según indicó el director de Prosierra.

Las instituciones involucradas en el proyecto +Algodón son: Fundación ProSierra, Environomica, Agencia Brasilera de Cooperación Internacional, Embrapa, Abrapa, Agrosavia y FAO.
Cultivo de algodón orgánico con semillas nativas, proyecto en la Sierra Nevada que acaba de terminar la fase piloto.
Cultivo de algodón orgánico con semillas nativas, proyecto en la Sierra Nevada que acaba de terminar la fase piloto.
Santiago Giraldo explica que en estos momentos este no es un proyecto comercial por encontrarse en fase piloto, las proyecciones son a dos o tres años teniendo en cuenta la demanda de algodón orgánico del país.

Santiago Giraldo señala que la demanda nacional está entre 400 y 500 toneladas de algodón orgánico que utiliza el sector textil en Colombia y que en este momento está siendo surtida por algodón orgánico internacional que viene de Pakistán, Bangladesh, África, Perú y Brasil.

“Este proyecto que este año cuenta con el apoyo de la Agencia brasilera de cooperación internacional y de la FAO busca generar una producción de algodón orgánico que por lo menos pueda surtir esa demanda nacional, sobre todo, porque en estos tiempos de pandemia lo que hemos visto es que esas cadenas de suministro tan largas se vuelven muy frágiles, lo cual pone en riesgo los negocios nacionales”, añade el director de Prosierra.

Asimismo, señala que la idea es que dentro de los próximos dos a tres años haya suficiente producción de algodón orgánico desde la Sierra Nevada de Santa Marta, lo cual no va surtir la producción de algodón común sino de variedades especiales extra largas y orgánicas que tienen una demanda alta en el sector textil.

“Lo bueno es qué es la empresa que compra todo el algodón textil de Colombia ya nos dio un sobreprecio del 25% sobre el algodón comercial convencional, entonces a pesar que es un poco más dispendioso de sembrar, el algodón orgánico disminuye la huella de agua, no es tan agresivo con el uso de pesticidas, y está unido a producción de apicultura, miel y conservación de bosques”, finalizó Giraldo.
Santiago Giraldo, antropólogo y director ejecutivo de la Fundación Prosierra Nevada de Santa Marta.
Santiago Giraldo, antropólogo y director ejecutivo de la Fundación Prosierra Nevada de Santa Marta.
Productos tipo exportación

En la parte media de la Sierra Nevada de Santa Marta, entre los 600 y los 1500 msnm se encuentra el cinturón cafetero, el café es principal producto que se exporta desde la sierra y en menor medida cacaos finos y de aroma. De acuerdo con cifras de Agronet, en 2018 el Magdalena tuvo una producción de 1,558,978 toneladas de café y 129,816 toneladas de cacao.

De acuerdo con el director de la Fundación Prosierra, Santiago Giraldo, los cacaos cultivados en la sierra son cacaos especiales tipo porcelana, trinitario o criollo que son cacaos finos y de aroma. Estos se procesan en fermentaderos y centros de acopio en Perico Aguao y Río frío, cosechas que son compradas por empresas pequeñas que buscan este tipo de cacao.

El problema principal identificado en la sierra, de acuerdo con Prosierra, es el bajo volumen de producción, en el caso del cacao los rendimientos por hectárea en la Sierra Nevada están por debajo de la media nacional, y a su vez esa media nacional está muy por debajo de la media de producción de cacao a nivel internacional, lo que al final significa que el retorno para el productor es muy bajo.

“Uno de los asuntos que estamos empezando a tratar es mejorar esa producción por hectárea, eso se vuelve supremamente importante para tener volúmenes de exportación realmente interesantes”, señala Santiago Giraldo.
A pesar que la Sierra Nevada es un punto estratégico por la riqueza de sus suelos, cabe resaltar que es necesario medir el impacto ambiental a largo plazo para evitar afectaciones.

En ese sentido, desde la fundación Prosierra en los próximos años buscan implementar la agricultura regenerativa, que mejora los suelos que están degradados, una apuesta amigable con la naturaleza.


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