Los llamados de silencio se han extendido por distintas localidades de La Guaira, el estado de Venezuela más afectado por el doble terremoto del miércoles, en búsqueda de algún sonido que pueda significar que hay vida en medio de los escombros.
En decenas de edificios, a lo largo de la región costera, cercana a Caracas, rescatistas, bomberos, cuerpos policiales y militares se dan a la tarea de remover escombros, con maquinaria y de manera manual, con la esperanza de poder encontrar alguna persona viva. Los familiares mantienen la esperanza, pero médicos, rescatistas y militares venezolanos dicen que las posibilidades, en el sexto día de búsqueda, son cada vez menores, tras el sismo de 7,2 y 7,5 del miércoles que hasta ahora ha dejado al menos 1.943 muertos y más de 10.500 heridos.
Sin embargo, cuando de repente los rescatistas gritan “silencio” y levantan el puño, todo se apaga y cada quien se queda detenido donde está; no se escucha nada en un primer momento y se alarga por varios minutos de forma preventiva para agotar las posibilidades.
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