La Organización Mundial de la Salud ha señalado que unos 600 casos y 139 muertes se han presentado en República Democrática del Congo y Uganda.
Ginebra (EFE).- Los alrededor de 600 casos y 139 muertes vinculados al actual brote de ébola Bundibugyo en República Democrática del Congo y Uganda pueden ser sólo “la punta del iceberg” de una epidemia mucho mayor, advirtieron este jueves responsables de una iniciativa global para el desarrollo y distribución de vacunas.
“La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado cientos de casos y muertes, pero los números reales podrían ser mucho mayores”, advirtió en rueda de prensa Jane Halton, presidenta del consejo de la coalición CEPI, que desde 2017 colabora con la agencia sanitaria de la ONU en la financiación y el desarrollo de vacunas.
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La directora general adjunta de la organización, Aurélia Nguyen, agregó en la misma rueda de prensa que la situación se asemeja a la vivida con epidemias de la variante Zaire, más conocida, causante de la mayoría de los anteriores brotes y para la que sí hay vacunas y tratamientos.
“Del anterior brote de Bundibugyo, en 2012, se estima que hubo unos 13 fallecidos, y ahora, sólo seis días después de la declaración de la emergencia internacional, ya se sospecha de 10 veces más fallecidos”, indicó.
Con la variante Zaire pasó algo similar, ya que antes del letal brote de 2014, que causó unos 11.000 muertos, en el peor registrado con anterioridad, en 1976, se contabilizaron sólo unos 280 fallecidos.
CEPI (siglas en inglés de Coalición para las Innovaciones en Preparación ante Epidemias) se creó precisamente en respuesta al brote de ébola de 2014, y busca no sólo acelerar herramientas para el combate de epidemias sino también su acceso equitativo en los países en desarrollo, como promovió durante la pandemia de covid-19.