En Europa, los festejos estuvieron acompañados de fuertes medidas de seguridad.
En París, a pesar de la llovizna y el viento, cientos de miles de personas se dieron cita en los Campos Elíseos para “enterrar 2017” y celebrar la llegada del Año Nuevo en medio de un fuerte dispositivo policial.
Locales y turistas se deleitaron con un espectáculo de luces y sonido antes de los tradicionales fuegos artificiales del Arco de Triunfo.
Cerca de 140.000 policías, gendarmes y soldados fueron movilizados en toda Francia para hacer frente a la amenaza yihadista.
En Londres, más de 100.000 personas asistieron a los fuegos artificiales desde las orillas del Támesis. Para respetar la tradición, el Big Ben dio las 12 campanadas a medianoche. Pero este año hizo falta reactivar el reloj, detenido por obras.
Aunque la capital británica fue blanco de cuatro atentados en 2017, Scotland Yard dijo que movilizó a menos policías que el año pasado.




