Charlie Hebdo proclama supervivencia en aniversario ataques

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París (AP) — La revista satírica Charlie Hebdo, que vio su personal diezmado por extremistas islámicos el 7 de enero de 2015, lanzó esta semana una edición especial que mostraba en su portada a un dios ensangrentado y con un Kalashnikov, y el titular "El asesino sigue a la fuga".

En un editorial lleno de blasfemias, Laurent Sourisseau, editor del medio y conocido como Riss, describió el silencio que se produjo en la redacción momentos después de que los dos hombres abrieran fuego, y dijo que así supo que sus colegas habían muerto. Sin embargo, Riss dijo que el periódico seguirá abierto porque "nunca tuvimos tantas ganas de partir la cara a los que soñaron nuestra muerte".

Diecisiete personas murieron en los atentados contra Charlie Hebdo el 7 de enero y un supermercado kosher dos días después. Los tres atacantes murieron.

Un dios asesino en la nueva edición

En memoria del atentado del 7 de enero del año pasado, el semanario publicó el miércoles un número especial en cuya portada se ve el dibujo de un dios barbudo, armado con un fusil Kalachnikov y con el hábito ensangrentado, bajo el título: “Un año después, el asesino sigue suelto”.

Este número tendrá un tiraje de casi un millón de ejemplares, de los cuales varias decenas de miles viajarán al extranjero, a países desde los que se realizaron reservas.

El mismo contará con un cuaderno de caricaturas de los desaparecidos -Charb, Honoré, Cabu, Wolinski, Tignous, los dibujantes asesinados el 7 de enero por dos yihadistas-, así como otras de los dibujantes actuales y mensajes de apoyo de numerosas personalidades. Doce personas murieron en aquel atentado.

Entre los colaboradores externos se encuentran la ministra de Cultura francesa Fleur Pellerin, actrices como Isabelle Adjani, Charlotte Gainsbourg y Juliette Binoche, intelectuales como Élisabeth Badinter, la bangladesí Taslima Nasreen, el estadounidense Russell Banks y el músico Ibrahim Maalouf.

El dibujante Riss, actual director del semanario, firma un editorial con una furibunda defensa de la laicidad y denuncia a los “fanáticos alienados por el Corán” y “devotos de otras religiones”, que querían la muerte de la publicación por “osar reírse de lo religioso”.

“Las convicciones de los ateos y de los laicos pueden mover más montañas que la fe de los creyentes”, dice.

“En 2006, cuando Charlie Hebdo publicó las caricaturas de Mahoma, nadie pensaba seriamente que algún día esto finalizaría en violencia (...) Veíamos a Francia como una isla laica, donde era posible ridiculizar, dibujar, burlarse, sin preocuparse por los dogmas, por los iluminados”, escribe Riss.

“Desde aquella época, muchos esperaban que alguien viniera algún día a ponernos en nuestro lugar. Sí, muchos esperaban que nos mataran. MA-TA-RAN”, continúa, recordando la fragilidad del semanario por entonces.

“Al finalizar cada año, nos maravillábamos de seguir con vida...”, recuerda Riss. Asimismo, que una semana antes del atentado le preguntó al desaparecido Charb si tenía aún sentido que mantuvieran la custodia policial.

Actualmente, el semanario tiene tiradas de unos 100.000 ejemplares en quioscos, de los cuales 10.000 se distribuyen en el ámbito internacional, a los que se añaden los que llegan a unos 183.000 abonados. Antes del atentado, Charlie Hebdo, que sufría grandes dificultades financieras para mantenerse, vendía apenas una media de 30.000 ejemplares por semana.  Sin duda, está más fuerte que nunca y su temerario humor permanecerá.

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