Santa Marta elijará mañana a su nuevo alcalde, y solo basta con analizar el contexto político de la ciudad para darse cuenta que Rubén Darío Jiménez es un candidato que tiene las facultades para gobernar la capital del Magdalena.
La primera ventaja de Jiménez es su intachable hoja de vida, un administrador de empresas con especializaciones en Logística y Transporte, gerencia, finanzas y comercio, que viene del sector privado de la construcción y que nunca ha estado ligado a la politiquería del Magdalena.
Los valores y principios del candidato de 34 años han sido reflejados en lo limpia de su campaña, con una visión gerencial y experiencia en urbanismo que lo pondría en la línea de gobernantes de ciudades competitivas como Medellín, Barranquilla y Montería, en las que se ha visto el desarrollo con la mano de sector privado y la inversión pública.
"Pese a que fui el que menos duró haciendo campaña, fui quienes que más creció en intención de votos, además el único que no hizo alianzas maliciosas con los políticos tradicionales de Santa Marta y no tuvo que recurrir a campaña negra de desprestigio, sino que llegamos a los samarios con propuestas serias", expresó Jiménez.
Otro aspecto que le da gobernabilidad a Rubén Jiménez es la financiación de su campaña, la cual pagó de sus propios recursos y no como se acostumbra en la política, donde manos oscuras son los que ponen el dinero y cuando llegan al poder ya tienen media ciudad empeñada. Estas y muchas cosas son las que hacen ver al candidato del partido Conservador como la mejor opción para Santa Marta.
"Soy de la filosofía de construir sobre lo construido, pero yendo más allá. En materia de obras continuaré con lo bueno que se haya iniciado, pero nuestro trabajo será de forma organizada, planificada y pensando en grande por Santa Marta, con educación, salud, agua potable, empleo, vías, seguridad y proyectos sociales. Trabajaré de mano de la gente sin celos ni peleas que atrasen más a la ciudad", indicó Rubén Jiménez.