El Eduardo Santos, columnas deterioradas llenas de una memoria gloriosa

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Cerrado para eventos públicos por un decreto administrativo, ahora solo como lugar de concentración y entrenamientos del equipo base del Unión Magdalena, el viejo estadio Eduardo Santos, lleva en sus deterioradas columnas, grabada la historia y el recuerdo de la más grande hazaña del deporte del Magdalena, el único título profesional del equipo de casa.

Ubicado en un popular sector de Santa Marta, donde en otra época se centraba la atención de los fanáticos del deporte rey, en especial los del Unión, solo se respira nostalgia, tristeza y un poco de indignación.

La llamada Villa Olímpica de Santa Marta, el vecindario del Eduardo Santos, ese mismo escenario que abrió sus puertas en 1950 para los Juegos Nacionales y desde 1951, fue la casa del Unión Magdalena hasta el pasado 3 de marzo del presente año, cuando se sometió a un proyecto de reconstrucción y remodelación para todos los samarios, fue cerrado y condenado a ser un museo del recuerdo entregado al deterioro.

Ese mismo escenario que en 1968 fue epicentro del único título del fútbol profesional obtenido por el equipo de Santa Marta, también lugar de llantos, alegrías, júbilo, discordia e historia para el fútbol de Santa Marta y de toda Colombia, cuna de grandes futbolistas y templo del balompié nacional.

Un día diciembre como el próximo domingo, donde se cumplirán 45 años de la hazaña de Arango, Palacio, Manjarrez, Peñaranda y otros grandes héroes, la sirena que por muchos domingos despertaba la ciudad y la sirena retumbaba con potencia, hoy no suena y "el ciclón", ese que arrasaba con lo que llegara tiene epicentro en otras tierras.

Pues hoy la soledad invade cada una de las deterioradas gradas y pasillos del llamado "templo del fútbol samario".

Muchos pasan y en su mente solo recuerdan los tiempos en los que fueron acompañados de sus padres, la primera ocasión que fueron al estadio y el primer grito de gol que salió de sus gargantas, tras una anotación del cuadro de la ciudad.

Otros ya muy ancianos o bastante veteranos, recuerdan los gritos de júbilo, que ese 15 de diciembre de 1968 prendieron la ciudad gracias al título del Unión Magdalena.

Lo que todos esperan es algún día volver a ver el Eduardo Santos o el nuevo estadio lleno, con el equipo de casa luciendo su azul y rojo, dejándose animar, como lo haría Carlos Vives, "cantando en el estadio si su equipo va ganando y si va perdiendo, mejor, síguele cantando".

 

Por: Redacción de Deportes ELINFORMADOR.COM.CO

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