La libertad de los millennials le da impulso al nuevo concepto de unisex y se redibuja un espacio neutro en el que lo femenino y lo masculino conviven sin necesidad de definirse.
El futuro de la moda desembarcó en el presente, y tiene un nombre propio: genderless. A tono con los cambios sociales que se vienen dando en relación a la igualdad entre los géneros, la moda responde con una nueva estética en los guardarropas, que no implica travestir a los hombres ni masculinizar a las mujeres, sino identificar el punto en donde ambos sexos confluyen, y fomentar un espacio estético en donde cada cual pueda sentirse libre.
A inicios del año las tendencias de moda pretenden dirigir el consumo y lo logran. Para 2017 se imponen, entre otras cosas, los prints florales para hombres y la ropa de corte masculino para mujeres.
Sin embargo, algunas marcas le han apostado a que esa tendencia no sea pasajera. Quieren que las faldas puedan ser usadas por ellos todo el año y que el esmoquin sea una opción permanente para ellas. No importa si es hombre o mujer quien lleve sus prendas. Se dedicaron a hacer ropa sin género.
Grandes marcas como Zara, Givenchy o Prada han mostrado sus colecciones andróginas pero según Martha Cálad, directora del laboratorio de Inexmoda “no solo estamos hablando de andróginas, sino de la superación de esa dicotomía, de asumir que nada es exclusivo de un género, por eso podemos escoger de acuerdo con nuestra individualidad