Este domingo 11 de julio la Iglesia conmemora el Día de San Benito Abad, patrono de Europa y Patriarca de los monjes en Occidente.
San Benito es reconocido por su famosa frase “Ora et labora” (ora y trabaja). Su legado e influencia fue determinante para la formación del monacato y hoy sigue inspirando a mujeres y hombres en la tarea de hacer de la vida oración y acción.
Según informa AciPrensa, San Benito nació en Nursia, Italia, en el año 480. Tuvo una hermana gemela, nada menos que Santa Escolástica. Después de haber estudiado retórica y filosofía en Roma, San Benito se retiró de la ciudad a Enfide (actual Affile) para dedicarse con mayor profundidad al estudio y la disciplina ascética.
San Benito tenía el don para consolar a los tristes, y se le reconocen milagros en vida: curaciones e incluso la resucitación de muertos. Se enfrentó al demonio personalmente y practicó exorcismos, siempre con la cruz en la mano -de allí la devoción a la Cruz de San Benito-. Recolectaba limosna para asegurar el alimento a sus monjes y a los más necesitados. Su amor y fuerza brotaba de su cercanía con Cristo crucificado.
Murió el 21 de marzo de 547, a pocos días de que falleciera su hermana Santa Escolástica. falleció en la capilla de su monasterio, con las manos levantadas al cielo, mientras oraba; quizás como concreción de sus propias palabras: "Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo".
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A finales del Siglo VIII, en numerosos lugares de Europa, se empezó a celebrar su Fiesta el día 11 de julio.