33 Congreso Nacional de Ganaderos

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Escrito por:

José Lafaurie Rivera

José Lafaurie Rivera

Columnista Invitado

e-mail: jflafaurie@yahoo.com

Twitter: @jflafaurie



A finales de esta semana, 29 y 30, más de mil ganaderos delegados de todas las regiones del país, se reunirán -como cada 2 años- en el 33 Congreso Nacional de Ganaderos que se celebrará en Santa Marta. El encuentro tiene particular importancia, no sólo porque en 2013 Fedegán llega a sus primeros 50 años de existencia y se cumplen 2 décadas de la Parafiscalidad Ganadera, sino porque asistimos a una coyuntura extremadamente sensible para el sector.

Desde múltiples orillas, globales y nacionales, se han venido sumando retos y oportunidades, pero también riesgos y estrecheces, para alcanzar la competitividad y el desarrollo rural, así como para asegurar la resolución definitiva del conflicto por la tierra. Temas centrales de la agenda académica para este año.

Lo interesante es que el análisis técnico, científico, económico, social y político de estas preocupaciones, contará con la participación de especialistas en la materia y de los propios ministros de Transporte, Ambiente, Comercio, Defensa y Agricultura, en torno a 4 ejes.

El primero, la problemática de la infraestructura para la competitividad rural, en particular, la asociada al pésimo estado de la red vial secundaria y terciaria que, con más de 30 años de atraso y los peores indicadores en calidad y cobertura en el ámbito latinoamericano, poco le aportan a la ruralidad para hacer frente a la internacionalización de la economía, que es el segundo aspecto de discusión en el congreso.

Aunque el sector ha venido advirtiendo, desde hace más de una década, sobre los peligros de avanzar en una política indiscriminada de exposición de la producción agropecuaria a las importaciones subsidiadas de los países desarrollados, hoy hemos suscrito tratados con más de 40 economías y al menos 11 de estos acuerdos rigen actualmente nuestras relaciones comerciales, en condiciones leoninas para la actividad ganadera. Pero, además, está próximo a ser ratificado el TLC con la Unión Europea, que bien podría significar la "muerte productiva" de más de 350 mil productores lecheros medianos y pequeños, para quienes aspiramos a encontrar respuestas a su problemática en este congreso ganadero.

Muy asociado a estas preocupaciones de carácter global está, en tercer lugar, el interés del sector en que se despeje el camino para la formulación de políticas públicas que materialicen, realmente, el desarrollo rural integral y de la actividad ganadera, en particular.

No podemos seguir ignorando las señales y las exigencias de los mercados internacionales en orden a optimizar la producción y la productividad agropecuaria, establecer estándares de sostenibilidad ambiental -incluso en conexión con la industria extractiva minero-energética-, hacerle frente al cambio climático y a la mayor demanda de alimentos de origen animal y de agrocombustibles.

Finalmente, y no por ello el asunto menos importante en un contexto de negociaciones de paz con las Farc, está el tema de la seguridad humana y la jurídica de la propiedad rural en el campo.

Sin duda, centro de múltiples incertidumbres que los ganaderos quieren despejar en esta reunión cumbre, considerando que el futuro del campo se debate entre las pretensiones de la guerrilla en La Habana, la nueva escalada de violencia y la implementación a marchas forzadas de la Ley de víctimas y restitución de tierras, la Ley de Extinción de Dominio y la definición de un proyecto de Desarrollo Rural.

La agenda es ambiciosa, como compleja la realidad que enfrentamos y los desafíos que se aproximan. Razón de más para que los ganaderos participen de manera proactiva en este congreso ganadero, con una mirada renovada sobre "lo rural".

Sabemos que debe primar el interés legítimo en la tierra como factor de producción y productividad de la "locomotora agropecuaria", pero también una genuina preocupación por el malestar de miles de campesinos, que claman por políticas públicas que sopesen los costos sociales y ambientales de la urgente transformación que requiere el campo.

Con la premisa de que necesitamos ideas frescas que equilibren y complementen desde lo público, la tarea que desde hace 50 años ha venido realizando la institucionalidad ganadera gremial, hacemos un llamado a los productores pecuarios para seguir escribiendo la historia del sector y aportar insumos a los tomadores de las decisiones públicas, para que florezca un campo más incluyente, con paz y bienestar para todos.



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