Billete Brics

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Escrito por:

José Lopez Hurtado

José Lopez Hurtado

Columna: Opinión

e-mail: joselopezhurtado13@yahoo.es

Algunos expertos dicen que estamos ad-portas  de una “consolidación de la multipolaridad”, que eventualmente rompería con el esquema tradicional del poder político y económico mundial, en tanto que otros estiman, que detrás de los últimos movimientos del ajedrez internacional, existe una conjura contra el dólar, que pretende minar la hegemonía de Norte América, y afectar, por tanto, todas las transacciones financieras que se hacen en el globo. Es decir, como dirían los economistas, dejar sin piso los acuerdos de Breton Woods de 1944, al fin de la II Guerra Mundial, que dispusieron la rectoría mundial de esa moneda, como patrón, siempre y cuando estuviera respaldada en oro, lo que se mantuvo hasta 1971 con Nixon, quien rompió el paradigma, al quitarle esa condición, y abrogarle solo la confianza pública que se le tributara para su circulación.

En agosto de este año el grupo Brics, acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sur- África, fundado en 2009, y nacido originalmente para identificar economías emergentes de grandes dimensiones geográficas y demográficas, se ha convertido en la práctica, en una categoría de análisis, de insospechados perfiles, dadas las sorprendentes cifras con las que alimenta en su conjunto a la economía mundial. Es así, como representa el 37 % del PIB,  alberga el 46% de la población mundial, y cubre un vasto territorio que sobrepasa los 38.5 millones de km2, factores de relevancia para convocar al gigantesco proyecto que ilumino a sus gestores iniciales, aparte del propicio ambiente que sus miembros representan para las inversiones, y lo que significan como escenario de dimensiones geo-estratégicas. Pero lo que es más importante, una inimaginable variedad de recursos naturales, cada vez más apetecidos.

En la reciente cumbre de Johannesburgo se anunció la vinculación al grupo de Argentina, Egipto, Etiopia, Irán, Arabia Saudita y EAU, que impulsaran la filosofía de la alianza, al promover la cooperación económica y política—tema éste en el que fueron muy celosos al principio, pero cada vez menos ahora-, el desarrollo sostenible y el fortalecimiento de los sistemas multilaterales de comercio. Por supuesto, que el debate sobre sus genuinos intereses de predominio económico mundial, y por ende, el desafío de facto a su antagonista, el G7, liderado por E.U., así como la discusión sobre el “Sur Global”, y las economías emergentes, cada vez adquiere mayor relevancia, más allá de los escenarios académicos.

Resulta claro que se trata de una estrategia trazada para 2050, con el fin de establecer  el dominio de las cuatro economías más poderosas del mundo, y tal parece que el paso siguiente será la cooperación dentro del BRICS, en lo que Brasil y Rusia, tendrán un papel decisivo, por su generosa condición de ser los mayores surtidores de materiales y alimentos en el mundo.

En este contexto, por tanto, no aparece tan extraño la inesperada presentación, en la última reunión del grupo, de un billete de 100 Brics, el que simbólicamente se adoptaría como única moneda, en el propósito prioritario—según lo han dicho--, de des- dolarizar la economía mundial, y afianzar las monedas locales (¡). Los mayores productores de petróleo del planeta acaban de ingresar al grupo. Toque de campanas para E.U.

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