Al estar ubicada entre la Sierra Nevada y el mar, la capital de Magdalena tiene el beneficio de estar rodeada por corrientes de agua que recorren gran parte de su geografía, desde la zona urbana hasta la rural, formando así un territorio bañado por agua.
Por Adriana Cuao Guillen
Redacción EL INFORMADOR
Fotos: Dadsa
En su perímetro urbano, Santa Marta cuenta con dos ríos que recorren un total de 68.17 kilómetros de su territorio: Gaira y Manzanares. Estos dos cuerpos de agua bordean gran parte del área noroccidental de la ciudad, beneficiando a una población de alrededor de 400 mil habitantes, según explica la directora del Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental, Dadsa, Patricia Caicedo.

Estas dos corrientes pertenecen a la subzona hidrográfica del Río Piedras – Río Manzanares, que a su vez están adscritas a la zona Caribe – Guajira, que es denominada área hidrográfica Caribe. Este sector fue incluido el 11 de marzo de 2019 en el Plan de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas POMCA, emitido por la Corporación Autónoma del Magdalena, Corpamag, con el fin de planear el uso coordinado del suelo, la flora, la fauna, las cuencas y, sobre todo, del agua.

El río Gaira cuenta con 33.95 kilómetros de longitud en total, de los cuales 2.35 están en el sector urbano; nace en la estrella hídrica de San Lorenzo, a una altura aproximada de 2.150 m.s.n.m. y desemboca en el mar Caribe, en el sector del Rodadero en Santa Marta. El recorrido de sus aguas bordea la comuna Gaira – Rodadero al sur de la ciudad y su punto más alto atraviesa el corregimiento de Minca, en donde a la afluente se le nombra como río Minca.

Aunque la entidad actualmente no cuenta con estudios técnicos que evidencien el estado de estos afluentes, su directora afirma que “en el marco de las labores de vigilancia y control ambiental, se han identificado distintas problemáticas ambientales sobre los ríos Gaira y Manzanares y que están relacionadas con actividades económicas del tipo industrial, pecuarias, agrícolas, entre otras”.


“Los ríos Manzanares y Gaira, desde su nacimiento y principalmente en la parte rural, aprovisionan del recurso hídrico a distintos sectores transcendentales para el desarrollo económico del municipio, siendo los del tipo pecuario y agrícola los más importantes”, manifiesta Caicedo, directora del Dadsa, añadiendo que gran parte del agua suministrada al área urbana y a los centros poblados es posible dada la captación superficial realizada sobre estos cuerpos hídricos por parte de la empresa encargada del acueducto.
Debido a las malas condiciones ambientales en las que se encuentra hoy por hoy el río Manzanares, este se ha transformado en el foco de planes de recuperación para disminuir la contaminación, generada en su mayoría por residuos sólidos arrojados por habitantes asentados en las zonas contiguas.

En el sector rural de Santa Marta hacen recorrido los ríos Don Diego, Guachaca, Buritaca y Mendihuaca, siendo estos algunos de los más importantes de los 35 que nacen en la Sierra Nevada.
Don Diego está ubicado a 56 kilómetros de la capital del Magdalena y con frecuencia algunos de sus sectores en zona rural son visitados por turistas quienes llevan a cabo actividades de esparcimiento posibles por la temperatura del agua y lo despejado del sector.

El Mendihuaca también ha presentado afectaciones, principalmente en la cuenca, debido a la deforestación, siendo este el fenómeno que quizás más ha afectado las corrientes hídricas, no sólo en Santa Marta sino en todo el departamento. Su desembocadura ha sido localizada en la zona este del Parque Nacional Natural Tayrona.

El río Gaira tiene 33.95 kilómetros de longitud, nace en la estrella hídrica de San Lorenzo, a una altura aproximada de 2150 m.s.n.m. y desemboca en el mar Caribe, en el sector del Rodadero en Santa Marta; el recorrido de sus aguas bordea la comuna Gaira – Rodadero al sur de la ciudad.

Residuos sólidos en el río Manzanares antes de una jornada de limpieza.
La desembocadura del río Manzanares se ubica en Los Cocos, una playa contigua a la Bahía de la ciudad; su longitud es de 34.22 kilómetros y la cuenca es de 18.472 hectáreas. El primer tramo se denomina río Bonda, ubicado en el corregimiento del mismo nombre.