Córdoba siempre se ha caracterizado por ser por varios escándalos judiciales, además de ser una persona muy cercana al expresidente de Venezuela.
Este sábado, la senadora Piedad Córdoba, figura política de larga data, ha fallecido en la Clínica Conquistadores de Medellín, aparentemente a causa de un infarto. Sin embargo, su partida deja tras de sí una serie de escándalos judiciales que han marcado su trayectoria.
Entre los incidentes más destacados se encuentra el millonario respaldo de un empresario venezolano, que entregó un millón de dólares y un jet privado a disposición de Córdoba. Este hecho, junto con movimientos bancarios millonarios dirigidos a sus familiares, formaron parte de un expediente voluminoso que la congresista enfrentó en indagatorias por delitos de enriquecimiento ilícito, falsedad en documento y peculado.
La conexión de Piedad Córdoba con la "Farcpolítica" también salió a la luz, llevando a una investigación formal por peculado por apropiación y enriquecimiento ilícito. Su hermano, Álvaro Córdoba Ruiz, admitió culpabilidad por narcotráfico en Estados Unidos, acusado de conspirar para enviar cocaína al país norteamericano.
Otros señalamientos oscuros incluyen vínculos con el polémico empresario Alex Saab y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, según denuncias del fallecido candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio. Córdoba también fue objeto de atención por su supuesta participación en un presunto "golpe blando" contra el presidente Gustavo Petro, aunque la falta de pruebas marcó este episodio.
En un episodio adicional, la detención de Córdoba en Honduras con 68.000 dólares sin declarar generó controversia, alegando que era arbitraria y relacionada con su trabajo para identificar inversiones de empresarios colombianos en ese país.
El exasesor de comunicaciones de Córdoba, Andrés Vásquez, se convirtió en testigo clave al revelar la relación de la senadora con Alex Saab, introduciéndose al régimen venezolano.
Córdoba, en sus últimas declaraciones en febrero del año pasado, defendió el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, alegando la existencia de una "democracia" y "elecciones libres", a pesar de las críticas internacionales. La senadora deja tras de sí una historia política compleja, marcada por controversias y escándalos judiciales.