Cómo se planeó desde la Alcaldía de Remolino el robo de computadores y tv

En este vehículo camión de placas WGU- 590, fueron retirados los equipos de la residencia del alcalde Carlos Julio Vargas y transportados a la ciudad de Barranquilla

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En el mismo ilícito estarían involucrados funcionarios de la administración municipal, incluido el exsecretario de Gobierno, y actual candidato a la Alcaldía de ese municipio, Juan Carlos Cantillo.


Rubén Peña Noriega
Investigación EL INFORMADOR

El alcalde del municipio de Remolino, Carlos Julio Fontalvo, afronta una denuncia penal por la presunta comisión de varios delitos por la “extraña” desaparición de elementos (computadores y televisores) comprados a través de una presunta falsa licitación pública, en los que también estarían involucrados un funcionario de la Superintendencia Nacional de Salud y varios funcionarios de la Alcaldía municipal, entre ellos, el exsecretario de Gobierno y actual candidato a la Alcaldía, Juan Carlos Cantillo.


Carlos Julio  Fontalvo, alcalde.

En la denuncia, que ya fue instaurada ante la Fiscalía General de la Nación y que contiene pruebas documentales y testimoniales (audios de conversaciones entre el alcalde y el contratista, mensajes de Whatsapp, entre otros), se detalla minuciosamente el plan que se “craneó y ejecutó” para cometer los ilícitos y quedarse con los elementos adquiridos mediante dos contratos con dos empresas diferentes con domicilio en la ciudad de Barranquilla.

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Según la denuncia, el crimen se habría configurado a mediados del año pasado una vez levantada la restricción de la pandemia de la covid-19, pero solo hasta octubre del mismo año fue que los contratistas afectados, se percataron de la estafa y robo de que fueron víctimas e inmediatamente denunciaron el caso mediante oficio enviado al contralor general del Departamento, Alberto Mario Garzón, quien, a la fecha de esta publicación, aparentemente ha ignorado tal denuncia.

En total, el “tumbe” sobrepasa los 900 millones de pesos, en dos contratos: uno por la suma de 426 millones 750 mil pesos, y el otro por 487 millones 900 mil pesos. El primero, por la compra de 98 computadores portátiles y el segundo por 25 televisores y 39 computadores de mesa.


Momentos en que los computadores portátiles y de mesa fueron ingresados en los cuartos de los niños de la residencia del alcalde, Carlos Julio Vargas, tras ser entregados por los contratistas al secretario de Cultura del municipio, Farud Antonio Jamid Porras.

Los computadores y televisores, que supuestamente eran adquiridos directamente por la Supersalud para distribuirlos en varios municipios como elementos de dotación a las alcaldías en postpandemia, tenían como punto de recepción la Alcaldía de Remolino, cuyo alcalde aparentemente había sido comisionado por la Supersalud para recibirlos y posteriormente distribuirlos entre las alcaldías “beneficiadas”.

Los contratistas denunciantes, lograron obtener después información que indica que los equipos que habían sido ingresados a la casa del alcalde Vargas fueron transportados en el camión de placas WGU-590, hasta la ciudad de Barranquilla y descargados allí en un lugar que todavía no han podido precisar, pero tienen información extraoficial que presuntamente fueron vendidos a un local de un centro comercial especializado en la venta de este tipo de equipos en la capital del Atlántico.

Cómo se craneó y planeó el robo

Lo que evidencia la denuncia instaurada ante la Fiscalía sobre este delictivo caso, es que se trató de un “robo” bien craneado y planeado por una banda dedicada a este tipo de actos delincuenciales.

Todo se ejecutó de manera virtual y para ello utilizaron logotipo de la Supersalud y hasta el nombre de un funcionario de esa entidad, identificado como Daniel Pinzón, sobre quien el alcalde Vargas dijo ser su amigo personal, pero al que los contratistas nunca conocieron personalmente.

Los contratistas, que son dos hermanos propietarios de las empresas Gafimope S.A.S. y Empreserva S.A.S., dicen que a ellos los contactaron aparentemente desde la Supersalud a través de sus correos electrónicos, el día 15 de julio de 2022. Desde ese instante se planeó el tumbe.

El ofrecimiento que les hicieron aparentemente desde la Supersalud fue que se postularan a una licitación de contratación directa. Desde el número telefónico 3163044563, supuestamente de la Supersalud, los llamó el supuesto funcionario Daniel Pinzón para informarles que habían sido seleccionados como adjudicatarios de los contratos de compra y el envío a sus correos electrónicos de los pliegos de condiciones, con las respectivas minutas de contratos.

Cumplidos los requisitos, el 19 de julio de 2022, los contratistas reciben las minutas de los contratos en las cuales se establece como “lugar de ejecución el municipio de Remolino, a cargo el señor alcalde Carlos Julio Vargas Fontalvo”. La desconfianza se apoderó de los contratistas quienes para verificar la idoneidad del contrato comenzaron a averiguar sobre el alcalde Vargas, pudiendo confirmar que su entonces secretario de gobierno Juan Carlos Cantillo Rudas era un conocido de la familia, con pleno conocimiento de sus empresas y el objeto comercial y mercantil de las mismas. 

El exsecretario Cantillo les facilitó el teléfono celular del alcalde Vargas, a quien, según dicen, le informaron de la adjudicación de los contratos por parte de la supuesta Supersalud para la entrega de los equipos, a lo que el alcalde Vargas primero les contestó vía Whatsapp y posteriormente mediante llamada telefónica les aseguró tener conocimiento de dichos contratos y que los equipos a entregar serían almacenados en su casa porque la sede de la Alcaldía se encontraba en remodelación.

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El día 29 de julio, los equipos fueron entregados al secretario de Cultura delegado por el alcalde, quien a su vez los ingresó a la casa del alcalde tal como éste lo había ordenado. El 1 de julio, el contratista dice haber recibido una llamada del supuesto funcionario de la Supersalud Daniel Pinzón, quien le solicitó enviar la cuenta de cobro, pero al requerirle el RUT le envió una copia del citado certificado, pero sin el código QR, lo cual de inmediato le activó la sospecha de que habían sido víctimas de un robo bien orquestado.

De allí en adelante, ni el alcalde, ni su secretario de Cultura, ni el conocido exsecretario de gobierno “Juanchito”, ni mucho menos el tal Daniel Pinzón, volvieron a dar razón de los equipos.


Esta es la sede política del exsecretario de Gobierno “Juanchito”, conocido de los contratistas quienes afirman, que este exfuncionario era la única persona que tenía conocimiento de la existencia de sus empresas y los puso en contacto con el alcalde Vargas. Hoy es candidato a la alcaldía de Remolino.

Ninguna respuesta del alcalde 

 Una vez tuvimos conocimiento de este caso, tratamos de hacer contacto telefónico con el alcalde, Carlos Julio Vargas Fontalvo, pero fue imposible lograr una comunicación con él. A través de terceras personas, el alcalde Vargas envió respuesta amenazante y después se comunicó personalmente con la Gerencia de EL INFORMADOR para anunciar que quería aclarar la información publicada a manera de comentario sobre este caso, en la columna Termómetro Político, pero ni hizo la aclaración por escrito como se le solicitó, ni tampoco cumplió la cita que el mismo programó para asistir a la sede de este diario a hacer la aclaración y aportar las pruebas para desvirtuar la denuncia en su contra por la extraña desaparición de estos equipos.

El abogado apoderado de los contratistas afirmó que la denuncia será ampliada ante un fiscal anticorrupción e indicó que allí se configuran los delitos de concierto, hurto, estafa, suplantación y peculado, entre otros, que involucran tanto al alcalde como a sus secretarios de Cultura y Gobierno; este último es aspirante a la alcaldía de Remolino, con el respaldo del grupo político del alcalde Vargas. Ante la Procuraduría y Contraloría cursan denuncias por el mismo caso en contra de los mismos funcionarios.




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