El presidente Gustavo Petro volvió a encender el debate público tras defender con dureza la nueva reforma tributaria presentada el pasado 1 de septiembre ante el Congreso de la República.
El proyecto, incluido en la llamada ley de financiamiento 2025, busca modificar la tabla del impuesto de renta para personas naturales, impactando principalmente a quienes perciban ingresos mensuales superiores a $8 millones.
La iniciativa ha recibido cuestionamientos desde distintos sectores políticos, académicos y económicos. El exministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, advirtió que la propuesta “no tiene viabilidad política ni económica” al no estar acompañada de un recorte del gasto público. Sin embargo, el jefe de Estado respondió a las críticas asegurando que los opositores solo buscan proteger los privilegios de los más adinerados del país.
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“Los ricos de Colombia ya se pusieron a decir mentiras por redes sobre la reforma tributaria. Su objetivo es decir que les van a poner impuestos a la mayoría de los colombianos, cuando en su mayor parte serán impuestos a los ricos, que no pagan impuestos en Colombia, viven deliciosímo y de gorra”, escribió Petro en su cuenta de X.
El mandatario también cuestionó a la Corte Constitucional por haber tumbado artículos clave de la reforma anterior, a su juicio, “en beneficio de los más ricos y de las ganancias extraordinarias de los hidrocarburos”.
Petro aseguró que, salvo el impuesto a alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, ninguna de sus propuestas tributarias ha recaído sobre los sectores populares. Según él, el articulado está enfocado en que “los riquísimos aporten parte de su riqueza para financiar el gasto social y la equidad en Colombia”.
Finalmente, anunció que en su alocución televisada de este martes a las 7 de la noche presentará los avances en materia de educación y los resultados de la inversión social con los recursos tributarios. “La vida está por encima de la codicia, si queremos un gran país”, subrayó el mandatario, llamando a los ciudadanos a no dejarse llevar por lo que calificó como “una multimillonaria campaña de desinformación promovida por los superricos y el uribismo”.