Una idea improvisada del médico Daniel Sodickson permitió acelerar la obtención de imágenes médicas y mejorar el diagnóstico de órganos en movimiento como el corazón.
A mediados de los años noventa, durante una práctica en el laboratorio del especialista Warren Manning, el joven médico Daniel Sodickson se enfrentó a un problema clave de la resonancia magnética: la dificultad para obtener imágenes claras del corazón debido a su constante movimiento.
Le puede interesar: Informe revela que Maduro buscó comprar misiles balísticos a Irán
Hasta ese momento, las soluciones eran complejas y poco eficientes. Sodickson propuso un enfoque distinto: en lugar de capturar imágenes de forma secuencial, planteó hacerlo en paralelo utilizando múltiples sensores (bobinas) y reconstruyendo la información con matemáticas.
La idea, que nació como un simple dibujo en una servilleta, dio origen a la técnica SMASH, base de la llamada imagen paralela. Este avance permitió reducir notablemente los tiempos de estudio sin perder calidad.
De interés:Pingüino emperador y lobo fino antártico, en peligro por cambio climático
Aunque al inicio generó dudas en la comunidad científica, investigaciones posteriores, incluyendo aportes de expertos como Klaas Prüssmann, consolidaron el método.
Hoy, la imagen paralela es fundamental en la resonancia magnética moderna, ya que permite diagnósticos más rápidos, precisos y cómodos para los pacientes.