A dos décadas de su fallecimiento, su legado sigue vigente por su papel en la Iglesia, la política mundial y la defensa de los derechos humanos.
El 2 de abril de 2005 falleció Juan Pablo II a los 84 años, dejando un legado imborrable en la Iglesia y en la historia contemporánea.
Nacido en Polonia en 1920, su vida estuvo marcada por el sufrimiento, la resistencia contra el nazismo y la lucha contra el comunismo.Elegido Papa en 1978, fue el primer pontífice no italiano en más de cuatro siglos.
Su papado de casi 27 años transformó la Iglesia, promovió la caída del comunismo en Europa del Este y creó la Jornada Mundial de la Juventud.
Fue víctima de un atentado en 1981, pero sobrevivió y perdonó a su agresor, demostrando su mensaje de misericordia. Fue canonizado en 2014, durante el pontificado de Francisco.
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Juan Pablo II fue aclamado como uno de los líderes más influyentes del siglo XX, recordado especialmente por ser uno de los principales símbolos del anticomunismo, y por su lucha contra la expansión del marxismo por lugares como Iberoamérica, donde combatió enérgicamente al movimiento conocido como la teología de la liberación, con la ayuda de su mano derecha y a la postre sucesor, Joseph Ratzinger.Jugó asimismo un papel decisivo para poner fin al comunismo en su Polonia natal y, finalmente, en toda Europa, así como para la mejora significativa de las relaciones de la Iglesia católica con el judaísmo, el islam, la Iglesia ortodoxa oriental, y la Comunión anglicana.
Entre los hechos más notorios de su pontificado destacó el intento de asesinato que sufrió el 13 de mayo de 1981, mientras saludaba a los fieles en la plaza de San Pedro, a manos de Mehmet Ali Ağca, quien le disparó a escasa distancia entre la multitud. Tiempo después el terrorista fue perdonado públicamente por el pontífice en persona
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