Al menos 20.000 personas han huido del estado del Alto Nilo, en el norte de Sudán del Sur, desde el inicio de la escalada del conflicto armado el pasado agosto.
El conflicto armado estalló en la aldea de Tonga, en el Alto Nilo, el pasado 15 de agosto, y se extendió por los estados norteños de Jonglei y Unity, lo que intensificó aún más la crisis de refugiados de Sudán del Sur, la mayor de África, de acuerdo con el organismo internacional.
El representante de ACNUR en Sudán del Sur, Arafat Jamal, afirmó en un comunicado que “la desesperación está aumentando y más personas están huyendo a medida que se intensifica el conflicto”, que actualmente avanza en el condado de Fashoda, también en el Alto Nilo, y amenaza la ciudad de Kodok.
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“Los civiles están bajo ataque en este conflicto despiadado; debemos asegurar su protección”, insistió Jamal, antes de remarcar que mujeres y niños constituyen la mayoría de los desplazados, así como personas mayores o discapacitadas que no pudieron huir y se escondieron durante los ataques.
Desde ACNUR denuncian “asesinatos, lesiones, violencia de género, secuestros, extorsiones, saqueos e incendios de propiedades que han dejado sin nada a miles de ciudadanos”, obligados a huir al campo de refugiados de la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) en Malakal, donde se hacinan 37.000 personas a pesar de que su capacidad es para 12.000.
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Sudán del Sur sufre un conflicto armado interno desde diciembre de 2013, dos años después de su independencia de Sudán, y desde entonces, pese a que en 2018 se firmó un acuerdo de paz que aún se está implementando, la violencia ha causado decenas de miles de muertos y millones de desplazados, según la ONU. EFE