Un Año Nuevo complicado para Hong Kong, que recuerda los estragos del SARS

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(EFE).- Hong Kong recibe el Año Nuevo con un especial temor a la neumonía de Wuhan, que ha causado ya cuatro infectados, debido a lo presente que está entre sus habitantes el virus del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS), que se cebó especialmente con la ciudad, donde causó casi 300 muertos.


La excolonia británica registró entonces casi la mitad de las víctimas mortales que provocó en China el SARS, por lo que el nuevo virus de este año ha llevado a que se cancelen muchas celebraciones y eventos masivos, además de los que ya se habían suspendido a causa de las protestas que sacuden a la ciudad desde junio de 2019.

Acuciada por la caída del turismo y el frenazo económico que han provocado las protestas, Hong Kong suma un nuevo factor que ensombrece el futuro al recibir el nuevo Año de la Rata, que en la astrología china augura un ciclo de nuevos comienzos.

La Rata es el primer animal entre los 12 del Zodiaco Chino y es conocida por ser inteligente, inquisitiva e ingeniosa, lo que se traduce en una perspectiva de nuevas experiencias y oportunidades de éxito.

Varios de los eventos anuales más importantes del Año Nuevo Chino han sido cancelados, incluyendo el Mercado de las Flores, el Desfile Nocturno, el Carnaval o la Exhibición de Fuegos Artificiales.

Otros, menos masivos, han conseguido sobrevivir por el momento como la Exhibición de Farolillos, el Día de la Carrera de Caballos o el Arbol de los Deseos de Lam Tsuen.

Algunos cambios en la agenda turística de la ciudad fueron sugeridos por la Policía local, que pidió reconsiderar si estos eventos masivos podían realizarse sin riesgo de enfrentamientos o manifestaciones violentas.

Con temperaturas mas primaverales que las propias durante estas fechas, entre las danzas del León, flores y plantas auspiciosas o farolillos rojos tradicionales, una parte de la población está ocupada en ir a los templos con ofrendas y a rezar por un buen año nuevo.

Otros, sin embargo, asisten a marchas, vigilias, o sentadas para reivindicar un sufragio universal y luchar por los derechos humanos.

Una de las frases que mas se escucha durante las celebraciones es "Gong hei fat choi", saludo con el que se desea prosperidad.

Con todo, algunos activistas consideran que más importante conseguir libertad y democracia que prosperidad económica.

"La bonanza económica de la ciudad no va a satisfacer las demandas de los manifestantes", aseguró a Efe, C.Wong, una activista que no ha faltado a ninguna de las manifestaciones prodemocráticas desde junio.

Wong destaca que es preferible seguir manifestándose que dejar de hacerlo para que la economía de la ciudad vaya mejor.

"Todavía faltan veintisiete años para encontrar un camino de salvación", dice la activista en referencia al año 2047, fecha en que Hong Kong acabará de integrarse totalmente en la República Popular China.

También el conocido activista Joshua Wong, nacido en un Año de la Rata (1996), recalcó a Efe que continuarán "la lucha por la libertad y la democracia".

Wong se hizo famoso a los 16 años como la cara del movimiento de la Revolución de los paraguas en 2014. Con un futuro incierto, el activista ha sido encarcelado tres veces, detenido en el extranjero y deportado, y se le ha negado la entrada a varios países.

Desde camisetas y gorras estampadas con eslóganes de las protestas, bolsos bordados de cócteles molotov hasta lápices labiales "Be Water", las compras del Año Nuevo Lunar en Hong Kong tienen una marcada tendencia rebelde este año.

En el centro financiero, han surgido en los días previos al año nuevo tiendas clandestinas y mercados callejeros alternativos no del todo legales.

Vendedores y compradores desafían al gobierno hongkonés, que ha prohibido los puestos de venta de artículos de temática política y regalos satíricos, tradicionalmente un pilar de estos mercados.

También están promoviendo lo que el movimiento de protesta llama "el círculo económico amarillo", como forma de gastar apoyando los valores políticos de los manifestantes.

En muchos casos, todos los fondos recaudados son destinados a dar soporte al movimiento antigubernamental, especialmente apoyo legal a los casi 7.000 detenidos por la policía.

Dado que los aperitivos suelen ser una atracción principal en el año nuevo, se puede encontrar por doquier una amplia selección de alimentos con temática de protesta, como helados con sabor a gas pimienta o galletas decoradas con lemas reivindicativos.

Muestra de ello es una cervecería local que vende botellas envueltas en el icónico patrón a cuadros azul y blanco de una popular marca local de pan de molde.

El pan de molde se convirtió en un símbolo de protesta después de que un oficial de policía se mofase de los manifestantes encerrados en la Universidad Politécnica, asegurando que iría a disfrutar de un buen guiso al final de su turno, mientras los manifestantes tendrían que subsistir con pan rebanado.

En estas ferias se encuentran también puestos donde venden máscaras antigás marcadas explícitamente como "Hechas en Taiwán", como símbolo de que algunos manifestantes están boicoteando productos relacionados con China.EFE

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