La idea de crear un equipo de refugiados para los Juegos de verano de 2020 en Tokio fue planteada por la Comisión Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional (COI) durante una reunión realizada en Lausana, Suiza.
Durante esta misma reunión se destacó el compromiso del comité olímpico de Catar quienes anunciaron su apoyo a los programas de refugiados del COI, al igual que lo hicieron el comité olímpico y el gobierno de Liechtenstein.