El cinco a cero 20 años después

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Hora:10:58 a.m.

Con la frase "históricamente Argentina está arriba y Colombia abajo" y culminando con la afirmación, "Colombia nunca podrá cambiar la historia", Diego Maradona apoyó las millones de frases ofensivas, desafiantes y enaltecidas que los argentinos lanzaron al aire días antes del partido.

Pero como una luz de rebote como en la fotografía, las frases que apuntaban a un objetivo adverso al que se queria tomar regresaron como una ráfaga dejando como resultado matices tan bellos como ver el tricolor esa tarde del 5 de septiembre de 1993, retratados en cinco joyas que hasta Matiz quisiera haber tomado.

Así fue como las palabras se repercutieron tiempo después cuando la gente en el estadio se levantó a aplaudir a los once guerreros cafeteros, los medios argentinos y hasta el mismo presidente Menen destacaron el fútbol de Colombia, de esa forma es que se recuerda a solo un día de haber pasado 20 años, la goleada del equipo de Colombia sobre la poderosa selección Argentina.

Esa misma selección de Valderrama, Asprilla, Rincón, Valencia. La misma de Braulio, el señor de la tienda de la esquina, de Javier, el carpintero, de José, el periodista, la propia de todos aquellos que con ese triunfo se olvidaron un rato de las penas, mitigando el dolor y se vieron en el mundial.

Colombia saltó a la cancha con Óscar Córdoba, 'Chonto' Herrera, Luis Carlos Perea, Alexis Mendoza, Wilson Pérez, 'Barrabás' Gómez, Leonel Álvarez, 'Pibe' Valderrama, Freddy Rincón, 'Tren' Valencia y 'Tino' Asprilla. El 11 que dispuso 'Pacho' Maturana, quien no hizo cambios en los 90 minutos.

El 'Coco' Basile, quien si había afirmado que "El Pibe" era su dolor de cabeza y que sus jugadores sufrían un cansancio deportivo, el mismo que sabía que la tricolor era un rival duro, formó a Argentina con Sergio Goycochea, Julio Saldaña, Jorge Borelli, Óscar Ruggeri, Ricardo Altamirano, Gustavo Zapata, Fernando Redondo, Diego Simeone, Leo Rodríguez, Ramón Medina Bello y Gabriel Omar Batistuta.

Sesenta mil espectadores, un número que hasta el más grande de los cantantes, le gustaría ver algún día en una de sus presentaciones, esas eran las cantidades de gargantas que solo expulsaban de sus bocas abucheos y cantando el clásico coro de la barra gaucha para su Selección: "Vamos, vamos, Argentina; vamos, vamos, a ganar, que esta barra, quilombera, no te deja, no te deja de alentar".

El árbitro encargado de pitar ese partido, el que seguro nuca imaginaría una goleada de tal magnitud, al menos en contra de Argentina, el uruguayo Ernesto Filippi, decretó el inicio de las acciones.

Empezó el calvario para los gauchos

Con la salida endemoniada de los locales, la gente entusiasmada, Oscar Córdoba sacó de todo, y la frase "el que no los hace los ve hacer'. Argentina generó varias opciones de gol que no cristalizaron porque la primera parte de la hazaña la hizo el arquero vallecaucano, quien puso el cerrojo en el arco colombiano.

Y cuando Colombia logró salir del constante ataque argentino, a los 41 minutos abrió el marcador, en una jugada de memoria. Pase del 'Pibe', pique de Rincón, quien con la pierna izquierda controló y en el mismo toque adelantó el balón para dejar en el camino a Altamirano, encarar a Goycochea con gambeta larga y tocar suave para correr al primer festejo, que cerró el primer tiempo.

El país brincó y saltó tan fuerte, que Suramérica tembló, Colombia le ganaba a Argentina, y en los medios radiales sobre modularon con gritos en sus micrófonos, los medios televisivos emitían el silencio del Monumental y la algarabía de los narradores...

La victoria de Colombia

Solo se escuchaba: "Gol, gol, gol, gol Colombia, Colombia, estamos en el mundial, los medios emitían el silencio del Monumental y la algarabía de los narradores. La goleada llegó fue al segundo tiempo.

La mano de goles

Sin cambios para la segunda mitad, los mismos 22 del campo que salieron en los primeros 25 minutos, saltaron al gramado del Monumental, el abucheo a Colombia fue el mismo, con más bronca, pero el coro para Argentina cambió, ahora era: "Pongan huevos, huevos Argentina; pongan huevos, huevos de verdad, que esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar". Coro que hoy suena en los estadios colombianos, con la referencia de cada club.

El segundo tiempo fue todo para Colombia, porque llegaron los cuatro goles, la fiesta y el toque-toque, que esa noche tuvo mucho de "aquello", los goles no se hicieron esperar.

Buenaventura, tu hijo apareció, Freddy Rincón a los 4 minutos recibió un balón recuperado por "Barrabás", levantó la cabeza y cruzó el balón de derecha a izquierda, un cambio de frente más grande que ese estadio, ese pase llegó a Asprilla, quien con su habitual técnica controló, amagó a ir al fondo y se frenó, en una acción que le quebró la cintura a Borelli, pero cuando parecía se le iba larga, el "Tino" se lanzó y de pierna derecha, desde el piso, venció a Goycochea, para salir a festejar el segundo.

"Que feo", esas eran las palabras de las narraciones gauchas, ¿feo? Esa era una falacia, si el que tenía en los pies el balón era el "hijo de Jaricho", apareció el manejo del "Pibe" Valderrama, considerado ese año como el mejor jugador del continente y aunque en esos minutos creció el duelo Córdoba vs Batistuta, que ganó el arquero colombiano, quien empujó a Colombia en busca de la hazaña, el samario como siempre ganaba miradas.

Así fue como a los 72 minutos llegó el gol más raro de los 5. Empezó con algo normal, una cabalgata del "Tino" desde antes de la mitad del campo por la banda izquierda, con control de balón y constante marca asfixiante de Borelli, quien sólo acompañó al 11 cafetero hasta la línea de fondo, pero cuando Fausto centró, Goycochea bloqueó el balón y dejó el rebote al borde del área.

Sin embargo, allí empezó lo raro. El balón le quedó a Leonel, quien sorpresivamente se animó a hacer una de sus pocas gambetas que le permitió llegar al fondo, centrar de zurda y en el segundo palo, cuando el 'Tren' no alcanzó a cabecear, apareció Rincón, quien como pudo pateó el balón, que se desvió en Simeone para tomar rumbo de red y permitir el tercer festejo nacional.

Pero cuando Colombia aún celebraba el gol de Freddy -de hecho, muchos nos perdimos el cuarto gol- Fausto robó el balón al último defensa, Borelli, para irse en plena carrera solitaria al cuarto gol, con una definición asombrosa, porque logró ponerla por encima de Goycochea -1,85 metros de estatura- en una corta distancia dentro del área, para dar la cuarta alegría colombiana.

Y ya con Argentina pensando en que Paraguay no ganara en el otro juego, porque de hacerlo, eliminaba a los gauchos del Mundial, el 'Tino' se vistió de 'Pibe' para darle un milimétrico pase al 'Tren', quien con un sólo toque de control, venció por quinta vez a Goycochea para salir a bailar, en medio de una danza futbolística inolvidable para los colombianos, que golpeó el ego de los argentinos.

Al final, el árbitro uruguayo Filippi levantó las manos para pitar el final y desatar la celebración más eufórica que el fútbol le ha entregado a Colombia, gracias a 11 guerreros que se vistieron de héroes para escribir la que fue, la página más dorada y brillante del balompié colombiano. El 5-0.

Se alzaban las manos, con los dedos estirados, toda Colombia mostraba a mucho orgullo el amarillo, azul y rojo, y levantaba el brazo mostrando con jactancia la palma de la mano.

La celebración

Desgarrados en euforia los samarios celebraron, en cada rincón de Santa Marta, se escuchaba un coro "Colombia, Colombia, Colombia", en las calles la gente hacía alusión a lo que sería el titular en EL INFORMADOR para los días siguientes, "Apoteosis", "Se murió Argentina se murió", o en ciertos casos las noticias que se registraban desde las diferentes esferas continentales.

Se dice que las 48 horas siguientes al 5-0, la mayoría de los héroes colombianos en Argentina no durmieron, porque todo fue un solo festejo, que en Colombia, infortunadamente dejó más de 70 muertos y cerca de mil heridos.

Pero lo más impresionante fue la llegada de la Selección a Colombia, porque cuando el avión aterrizó al aeropuerto Eldorado, el lunes 6 de septiembre, lo que vivió Nairo Quintana hace unas semanas no fue nada, al lado de lo que pasó ese día.

El Presidente le entregó la Orden de Boyacá, la máxima distinción en Colombia, a la Selección y el encargado de recibirla fue el capitán, Carlos Alberto 'Pibe' Valderrama, en lo que fue una jornada de 48 horas inolvidables para los colombianos, que este 5 de septiembre de 2013 cumple 20 años y aún permanece -y permanecerá por siempre- en el recuerdo y la memoria.

Hoy, después de 20 años, en Santa Marta y en el país aún recuerdan y algunos celebran "El cinco a cero".

Por: Andrés García Castaño

Redactor de EL INFORMADOR

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