Líderes políticos y hasta el mismo comandante de la Metropolitana habían pedido el cambio de horario del partido, ante la soledad y oscuridad del sitio donde está ubicado el estadio.
Hoy cuando el Unión Magdalena espera una dura sanción por parte de la Dimayor, cuando una familia llora la muerte de uno de sus miembros, cuando se hacen cuentas para ver por cuanto dinero saldrá reparar las cientos de sillas destruidas, cuando algunos seguidores del movimiento Fuerza Ciudadana culpan a Alex Char de planificar todo lo ocurrido, todos en la ciudad y el país se preguntan qué pasó, en que se falló y que se tiene que mejorar para que esto no se vuelva a repetir en el sucio e inconcluso estadio Sierra Nevada.
Una advertencia ignorada
Todo comenzó el jueves de la semana pasada cuando el comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, Coronel Jesús de Los Reyes ante los concejales de la ciudad manifestó que pediría el cambio de horario del clásico costeño entre Unión y Junior ante la falta de garantías del escenario, el cual no cuenta con buena iluminación externa.
“Las condiciones de los alrededores del Sierra Nevada no son buenas y tampoco contamos con la tecnología que nos permita monitorear los hechos desde el aire”, el coronel en su intervención aquel día.
Un pacto para la foto
Ante este pedido, la mayoría de los concejales estuvieron de acuerdo con el Comandante de la Mesan, pero por parte de la alcaldía no hubo respuesta, pues la entidad distrital confiaba en un pacto de no agresión entre las barras de los equipos.

Este pacto (el cual no se cumplió) se realizó el miércoles en la sede de la Alcaldía con los integrantes de La Hinchada del Ciclón, Garra Samaria Norte, Frente Rojiblanco, Bloke Central y La Banda de los Cuervos, con el objetivo de lograr que se viva una fiesta deportiva en paz.
En la tarde del viernes, la Dimayor sin recibir el pedido por parte del Unión ni mucho menos de la Alcaldía, confirmo que el clásico se desarrollaría el sábado a las 8:10 de la noche “pasara lo que pasara”.
El día del partido
Llegó el sábado y todo transcurría en normalidad, en los alrededores del estadio todo era paz y los aficionados solo les preocupaba no ensuciar su ropa con popó de paloma que tienen las sillas.
Transcurrían los minutos y los aficionados alentaban a sus equipos, en la tribuna oriental los junioristas cantaban y en norte y occidental los unionistas les respondían, todo era alegría, pese a lo aburrido que estaba el partido en la primera parte.
El inicio de la batalla campal
Comenzó el segundo tiempo y llegaron los goles, pero con eso los insultos por parte de las barras, improperios que se transformaron en golpes.
Un grupo de aficionados del Junior agredieron a un hincha del Unión en la tribuna de oriental, la policía intercedió y logró salvar al aficionado bananero de morir linchado; pero esto enfureció a los barristas samarios que comenzaron a lanzar objetos hacia la tribuna de oriental, agresión que fue respondida por los junioristas destruyendo la silletería.

En medio de la batalla campal, el juez central optó terminar el partido, ya el clásico no se jugaba en la cancha si no en la tribuna, un duelo violento entre hinchas que dejó un joven muerto, tres heridos y varios capturados; sumado a eso a las afueras se registraron robos de motocicletas y un automóvil.
Al final el comandante De Los Reyes y los concejales tenían razón, no había garantías, pese a que el problema se dio dentro y no fuera como se había advertido.
Vinieron las acusaciones
Luego del bochornoso suceso, vinieron las acusaciones, el técnico del Junior dijo que los camerinos olían a orines y el gramado estaba malo, la alcaldesa le respondió y simpatizantes del movimiento Fuerza Ciudadana culparon al entrenador argentino de estar “haciéndole el mandado” al líder político barranquillero Alex Char.
Unión culpó a los hinchas del Junior
En un extenso comunicado, el Unión Magdalena emitió un comunicado durante la en el que manifestó que, a pesar de que se habían tomado las medidas para garantizar la seguridad en el estadio, algunos hinchas del Junior decidieron desencadenar una batalla campal en la zona nororiente del ‘Sierra’.
“Miembros de las barras Bloque Central, Los Cuervos y Frente Rojiblanco, incumplieron el pacto de no agresión y violaron la seguridad para agredir a los integrantes de la Garra Samaria Norte con objetos cortopunzantes”, reposa en el comunicado.
Unión se hizo la víctima
Por lo anterior, la directiva del club magdalenense solicitó a la Dimayor solidaridad con referente a lo sucedido y se auto declaró víctima de los antisociales que interrumpieron el encuentro.
Se espera una ejemplar sanción al equipo samario por parte de la Dimayor, la cual al cierre de esta edición no había salido.
Asimismo los informes de la policía en cuanto a las investigaciones iniciadas para identificar a los aficionados que participaron en la gresca.
La alcaldesa se lava las manos
Ante las denuncias del mal estado de baños y silletería, la alcaldesa Virna Johnson aseguró que no es responsabilidad de la administración distrital, ni del Inred, el aseo o limpieza del estadio Sierra Nevada para los partidos del equipo Unión Magdalena. De acuerdo con la mandataria, eso está establecido dentro del convenio que firmó con la dirigencia de esa institución. “El club es la entidad que recauda la taquilla por concepto de boletería y, por consiguiente, es el que está obligada a corresponder con el aseo o limpieza del estadio antes y después de los compromisos que el Club allí oficia”, agregó la mandataria.
La comisión disciplinaria del fútbol profesional colombiano determinará las sanciones al club luego de los desmanes