El título suramericano en Sopó no fue un hecho aislado, sino la confirmación de un año brillante para la Selección Colombia de Fútbol de Salón, que cerró la temporada renovada, sólida y con la ilusión intacta de seguir haciendo historia.
Cuando el calendario entra en sus últimos días y el país deportivo hace balances, el fútbol de salón colombiano tiene razones de sobra para celebrar. El 2025 quedará marcado como un año dorado para la Selección Colombia, no solo por el título suramericano conquistado en Sopó, sino por la manera en que el equipo respondió al reto de renovarse sin perder su esencia ganadora.
Lejos de ser un logro aislado, la consagración ante Venezuela en el Suramericano de Mayores fue la confirmación de un proceso que supo reinventarse tras la salida de grandes referentes históricos, manteniendo a Colombia en el lugar que le pertenece dentro del salonismo continental y mundial.

Renovación sin perder identidad
El torneo, disputado durante seis intensos días y con la participación de diez selecciones, se convirtió en la primera gran prueba de una nueva generación que asumió el reto con carácter y personalidad. La despedida de campeones mundiales como Jhon Pinilla, Jhon Celis, ‘Panadero’ Estupiñán y Carlos Santofimio marcó el inicio de una etapa distinta, pero no menos ambiciosa.
Bajo la conducción técnica de Juan David Acevedo, el equipo mostró una identidad clara, dinámica y comprometida, conectando rápidamente con el público que colmó el coliseo de Sopó y volvió a sentir orgullo por una selección que compite, propone y gana.
Un grupo que volvió a ilusionar
Nombres como Hugo Pasos, Michael ‘Pinillita’ Castiblanco, Carlos Castro ‘Pascuala’, Julián Porras, David ‘Show’ Cardona, Daniel Pulgarín ‘Pulga’, Cristian Romero, Deiron Riascos ‘Mimi’, Jhon Garcés ‘Garza’, Brayan Ángel, J. J. Noguera y Kevin ‘Tigrillo’ Ariza no solo levantaron un trofeo, sino que devolvieron la ilusión y la confianza en el futuro del equipo nacional.
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Cada partido dejó la sensación de un grupo compacto, con liderazgo compartido y hambre de seguir creciendo, una señal clara de que el relevo generacional está en buenas manos.

Goles, solidez y sello de campeón
El balance del año también se refleja en los números. Kevin Ariza cerró el certamen como goleador, mientras que Daniel Pulgarín y David Cardona establecieron la valla menos vencida del torneo, recibiendo apenas seis goles, una muestra del equilibrio que caracterizó al equipo durante toda la temporada.
Esa combinación de contundencia ofensiva y solidez defensiva terminó siendo el sello de un año exitoso, en el que Colombia volvió a imponer respeto en cada presentación.
Un cierre de año con la mira en el futuro
La remontada en la final ante Venezuela, con goles de Deiron Riascos, David Cardona y Cristian Romero, fue la imagen perfecta para cerrar un año inolvidable: resiliencia, confianza y determinación hasta el último minuto.
Así, mientras el 2025 baja el telón, el fútbol sala colombiano lo hace con la frente en alto, un título más en la vitrina y la convicción de que vienen nuevos retos y mayores alegrías. Un año dorado que no se queda en el recuerdo, sino que marca el punto de partida de una historia que todavía quiere seguir brillando.